Este Blog pretende ser un instrumento al servicio de la Parroquia, para información y formación de los visitantes

jueves, 14 de octubre de 2010

LA MISERICORDIA DIVINA EN SANTIAGO DE COMPOSTELA

Para ver las fotos ampliadas hacer doble clic con el botón izquierdo del ratón











Este fin de semana he tenido la oportunidad de asistir con cien peregrinos, al Encuentro Nacional de grupos de la Divina Misericordia de España celebrado en Santiago de Compostela. Nos reunimos en el seminario Menor de Santiago cerca de mil asistentes venidos de todas las Diócesis. Coordinaba el evento el grupo de San Sebastián. Un ambiente realmente entrañable.
Los distintos grupos fueron dando sus testimonios. Hablaron de las maravillas que la Misericordia Divina va haciendo en las almas. Uno de los sacerdotes mayores, autor de un libro sobre la Divina Misericordia, nos expuso el proceso que ha llevado esta realidad divina, tan antigua como el mundo. Dios siempre ha sido misericordioso con el hombre, aunque el hombre no lo haya entendido y correspondido. La mayor muestra del Amor de Dios fue la Encarnación del Hijo. “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo”. Y el Hijo, Jesús, nos habló de ese Amor con parábolas y con hechos: El hijo pródigo, la oveja perdida, la moneda extraviada, el perdón a Zaqueo, a la mujer adúltera, a María Magdalena, a Mateo, etc. Y desde la Cruz dijo: “Padre, perdónales que no saben lo que se hacen”. Y nos dejó a su Madre, y la Iglesia y, sobre todo, su propia presencia en la Eucaristía. ¿Cabe mayor prueba de amor?
Le encomendó a Sor Faustina, una monja polaca hoy santa, que recordara al mundo entero el amor de Dios a los hombres. Ella lo escribe todo en su diario, y de él recogemos estas palabras del Señor: Escribe… habla al mundo de mi misericordia, de mi amor. Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. ¡Qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas. Haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. Di, hija mía, que soy el Amor y la Misericordia Mismos.
La Divina Misericordia empezó siendo una devoción, continuó siendo un culto, y ahora es ya, gracias al Magisterio de la Iglesia, en especial de Juan Pablo II, una doctrina. Mi templo parroquial es Santuario de la Divina Misericordia. Tratamos de difundir esta gozosa realidad, y nos preparamos ya para participar el próximo año en el 2º Congreso de la Divina Misericordia que se celebrará en Cracovia.

Juan García Inza
juan.garciainza@gmail.com

jueves, 7 de octubre de 2010

DOMINGO 28 T.O. Ciclo C




Ser agradecidos



Una de las palabras que primeros debemos aprender es GRACIAS. Y para que la palabra no se quede en un mero cumplido, en una muestra de buena educación, debemos ser realmente agradecidos. Se es agradecido cuando uno reconoce el bien que recibe. Solemos quejarnos con frecuencia de casi todo. Pensamos que los demás son los que hacen el mal, o tienen ganas de fastidiarme. Y pocas veces decimos sinceramente gracias.

Cuando uno dice gracias la otra persona se siente mejor. Piensa que ha hecho algo bueno y bonito, que ha ayudado a otro, que ha merecido la pena el esfuerzo, porque se le ha reconocido. Prestar un servicio sin que nadie lo valore cuesta, y muchos por esta razón se sienten inútiles. Todas los días nos tropezamos con gente que trabaja para que vivamos mejor: el barrendero, el jardinero, la señora de la limpieza, el policía, la ama de casa, el padre de familia… ¿Cuántas veces hemos dicho a esas personas: gracias por lo que haces por mí? Es verdad que cobran un dinero por trabajar, pero no solo de pan vive el hombre. Nos sentimos mejor pagados cuando alguien reconoce el esfuerzo que hacemos por servir. La costumbre de la propina era, o es, un modo de agradecer un trabajo hecho a tu servicio.

Y cuando se trata de Dios el olvido es más grave. Nos falta tiempo para quejarnos contra El cuando ocurre algo que no nos agrada. Ese es el origen de la blasfemia, o del abandono de la práctica religiosa. Pero no se nos ocurre darle gracias por la vida, el pan de cada día, el trabajo, el mérito que alcanzo con el esfuerzo, la familia, los hijos, los amigos, la luz, el bienestar…

Nos puede pasar como a los leprosos: mucho pedir la salud, y cuando la han conseguido, se marchan sin decir gracias. Solo uno, que era samaritano y por tanto marginado por los judíos, vuelve a darle las gracias a Jesús. Y el Señor pregunta: ¿Dónde están los otros nueve?¿Sólo has venido tú? Levántate y vete; tu fe te ha salvado. Le salvó la fe que le impulsó a reconocer lo que el Señor había hecho por él, y le dio las gracias.

La lepra era una enfermedad terrible. Producía la muerte social inmediata, y la muerte física a corto plazo. Es muy desagradable. No se podía tratar con los leprosos, que estaban condenados a vivir fuera de la sociedad, en los cementerios o lugares solitarios. Nadie se acercaba a ellos. Jesús si se acerca. Y les dice que vayan a los sacerdotes del templo para que certifiquen su sanación y se les permita volver a vivir como ciudadanos.

La lepra es signo del pecado. El pecado grave rompe nuestra relación con Dios, y la comunión con los hermanos. Es un mal que afecta a la persona y también a la comunidad, cuerpo místico de Cristo. El señor ha venido a buscar a los pecadores para sanarlos, pero nosotros debemos desear sinceramente la salud. Hay que acercarse a Jesús que pasa para pedirle: Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros. Y El dirá: Id a los sacerdotes. Id a los que El ha puesto como mediadores, que tienen la facultad de perdonar oficialmente y reintegrarnos plenamente a la comunidad.

No podemos decir: Yo me confieso con Dios, porque Dios te dice: Id a los sacerdotes. Confesad vuestros pecados. Pedid perdón también a la Iglesia. Para eso ha dejado el Señor a la Iglesia, para que sea mediadora entre El y nosotros. La Iglesia administra la Gracia de Dios. Y una vez perdonados hay que volver a darle gracias a Dios.

Es realmente la fe la que nos salva, porque ella la que nos hace descubrir a Cristo presente en su Iglesia. Si no utilizamos los medios que El pone a nuestro alcance, no podemos echarle la culpa de nuestro mal. Todo lo malo que hay en el mundo es debido al pecado del hombre. Pecado no perdonado porque no ha habido arrepentimiento, ni propósito de enmienda.

Cuando decimos que la fe es la que salva al mundo, que la fe mueve montañas, es porque sabemos que con fe buscamos a Dios para que El nos de la gracia necesaria para hacer el bien. Debemos repetir de nuevo con el Salmo responsorial: Cantad al señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Y con San Pablo: Si perseveramos, reinaremos con él, viviremos con él.




Juan García Inza

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA VIRGEN DEL ROSARIO


celebramos el día 7 la fiesta de la Virgen del Rosario. Desde siglos viene celebrándose con fervor esta fiesta. Es una buena oportunidad para rezar con devoción el santo Rosario. Si puede ser en familia, en pequeños grupos o en la Iglesia mejor. Sería muy conveniente hacer una visita a un santuario Mariano.

ENCUENTRO NACIONAL DE LA DIVINA MISERICORDIA EN SANTIAGO DE COMPOSTELA




El próximo Domingo, día 10 de Octubre, celebraremos en el Encuentro Nacional de la Divina Misericordia organizado por el grupo de San Sebastián. Tendremos un tiempo de convivencia por la mañana en el Seminario Menor de Santiago, una comida compartida, una procesión de todos los grupos hasta la Catedral de Santiago, y allí rezaremos la Coronilla y celebraremos la Eucaristía presidida por el Sr. Arzobispo de Santiago.

De Murcia vamos dos autobuses, aprovechando la ocasión para ganar el Jubileo del Año Santo Compostelano. Esperamos recibir muchas gracias de Dios por medio de Santiago. Ya contaremos los pormenores de la celebración.

lunes, 4 de octubre de 2010

FIESTA DE SANTA FAUSTINA: 5 de Octubre



Santa María Faustina
Santa María Faustina Kowalska (1905 - 1938) nació en la aldea de Glogowiec (Polonia), siendo la tercera de diez hermanos. A los 16 años salió de la casa familiar para trabajar de empleada doméstica. A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia donde vivió cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera hasta su fallecimiento el 5 de octubre de 1938.
Sobre la forma que cumplió sus deberes basten estas palabras del Señor Jesús a Santa Faustina, por sus atenciones a los pobres que venían a la puerta del convento: "Hija Mía, han llegado a mis oídos las bendiciones de los pobres que alejándose de la puerta Me bendicen y Me ha agradado esta misericordia tuya dentro de los límites de la obediencia y por eso he bajado del trono para gustar el fruto de tu misericordia" (Diario,1312). Es que también Jesús había ido a la puerta del convento bajo la apariencia de un joven pobre, en un día lluvioso y frío. Santa Faustina, sin reconocerlo, le dio un poco de sopa caliente y pan.
Jesús, en Ti confío
"Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá" (Diario,48)
"A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas" (Diario,742)
"Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas... Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios" (Diario,299)
"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas" (Diario,1190)
Virgen María, Madre de Misericordia, Santuario de Ostra Brama (Vilna)
________________________________________
"Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí" (Diario,50)
"Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón" (Diario,1521)
________________________________________
Coronilla a la Divina Misericordia
El Señor Jesús dictó esta oración a Santa Faustina: "Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros" (Diario,475)
"Esta oración es para aplacar Mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, de modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre nuestro y el Ave María y el Credo, después, en las cuentas correspondientes al Padre nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; en las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero" (Diario,476)
"Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte" (Diario,687)
"A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte" (Diario,754)
"Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla" (Diario,848)
"Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso" (Diario,1541)
Santa María Faustina
Santa María Faustina Kowalska (1905 - 1938) nació en la aldea de Glogowiec (Polonia), siendo la tercera de diez hermanos. A los 16 años salió de la casa familiar para trabajar de empleada doméstica. A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia donde vivió cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera hasta su fallecimiento el 5 de octubre de 1938.
Sobre la forma que cumplió sus deberes basten estas palabras del Señor Jesús a Santa Faustina, por sus atenciones a los pobres que venían a la puerta del convento: "Hija Mía, han llegado a mis oídos las bendiciones de los pobres que alejándose de la puerta Me bendicen y Me ha agradado esta misericordia tuya dentro de los límites de la obediencia y por eso he bajado del trono para gustar el fruto de tu misericordia" (Diario,1312). Es que también Jesús había ido a la puerta del convento bajo la apariencia de un joven pobre, en un día lluvioso y frío. Santa Faustina, sin reconocerlo, le dio un poco de sopa caliente y pan.
________________________________________
Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
El Señor piadoso y clemente (Sal 111,4), por el gran amor con que nos amó (Ef 2,4) nos dio con inefable bondad a su Hijo unigénito como redentor, para que mediante su muerte y resurrección quedara abierto a la Humanidad el camino a la vida eterna y, acogiendo su misericordia en medio de su templo, sus hijos de adopción elevaran su alabanza hasta los confines de la tierra.
En nuestros tiempos, muchos son los fieles cristianos de todo el mundo que desean exaltar esa misericordia divina en el culto sagrado y de manera especial en la celebración del misterio pascual, en el que resplandece de manera sublime la bondad de Dios para con todos los hombres.

Acogiendo pues tales deseos, el Sumo Pontífice Juan Pablo II se ha dignado disponer que en el Misal Romano, tras el título del Segundo Domingo de Pascua, se añada la denominación "o de la Divina Misericordia", prescribiendo igualmente que por lo que respecta a la celebración litúrgica de dicho Domingo se empleen siempre los textos que para dicho día disponen el Misal Romano y la Liturgia de las horas del Rito Romano.
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos hace pública esta decisión del Sumo Pontífice para que surta efecto.
Queda abrogada cualquier disposición contraria a la presente.
En la Sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 5 de mayo de 2000.
Card. Jorge A. Medina Estévez
Prefecto
Francesco Pío Tamburrino
Arzobispo secretario

sábado, 2 de octubre de 2010

OCTUBRE:MES DEL ROSARIO



Octubre: Mes del Rosario
La Iglesia ha dedicado un mes, el de Octubre, para honrar a María con el rezo del Santo Rosario
Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net


Origen e historia de esta devoción:

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra “rosario” significa "corona de rosas".

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la Virgen”.

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.

El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

La fuerza del Rosario
A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Las Letanías
El Rosario no es una oración litúrgica, sino sólo un ejercicio piadoso. Las Letanías forman una parte oficial de la liturgia en cuanto que las invocaciones reciben permiso de la Santa Sede. Se cree que su origen fue, probablemente, antes del siglo XII.

La forma actual en la que las rezamos se adoptó en el santuario mariano de Loreto, en Italia y por eso se llama Letanía lauretana. En 1587, el Papa Sixto V la aprobó para que la rezaran todos los cristianos. Todos los cristianos hemos recurrido a la Virgen en momentos de alegría llamándola “Causa de nuestra alegría”, en momentos de dolor diciéndole “Consoladora de los afligidos”, etc.
Podemos rezar las Letanías con devoción, con amor filial, con gozo de tener una Madre con tantos títulos y perfecciones, recibidos de Dios por su Maternidad divina y por su absoluta fidelidad. Al rezarlas, tendremos la dicha de alabar a María, de invocar su protección y de ser ayudados siempre ya que la Virgen no nos deja desamparados.

Cómo rezar el Rosario
Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar, persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría. Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios.
Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se termina con las Letanías.

Los Misterios
Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de Dios.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas. Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1.
http://www.youtube.com/watch?v=HS0puGRKuzc&feature=fvsr

Domingo 27 del Tiempo Ordinario. Ciclo C


Auméntanos la fe

La Palabra de Dios de este Domingo nos habla de la virtud de la fe. Los discípulos le pidieron al señor que les aumentara la fe, y el Señor les dijo: Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: -Arráncate de raíz y plántate en el mar.- Y os obedecería.

Nuestra fe ha de estar en constante revisión. La fe es una virtud teologal que recibimos en el Bautismo. Es como aquella luz que se encendió en Cristo, Luz del mundo, representado en el cirio pascual. Entonces se nos dijo: Recibe la luz de Cristo. A vosotros padres y padrinos se os confía acrecentar esta luz. Que vuestro hijo, iluminado por Cristo, camine siempre como hijo de la luz.

La fe ha debido ir alimentándose a lo largo de los años con la gracia de Dios que hemos recibido, con la doctrina que hemos aprendido, con el testimonio de tantos que han dado la vida por Dios. Pero no siempre hemos puesto los medios para ello. Y si los hemos puesto tal vez no los hemos aprovechado bien por falta de interés y profundidad. Pecamos mucho de superficialidad. Nos quedamos de la fe y de la religión con lo menos importante: EL ROPAJE SOCIAL.

+Muchos cristianos usan la religión sin fe. Son los practicantes no creyentes.
+Otros cristianos creen, pero no practica. Son los llamados ateos prácticos. Viven como si Dios no existiera
+Otros han perdido la fe, y se han dejado la práctica cristiana. Son los alejados.
+Algunos han apostatado expresamente de la fe que recibieron. Han renegado de Dios o de la religión.
+Hay otros cristianos que tienen fe, practican la fe, pero sin repercusión ninguna en la vida. Son los tibios. Los de fe tradicional y sin compromiso. Fácilmente caen en la superstición, en la práctica por temor. Han vaciado la relación con Dios de lo fundamental: el amor.

La fe es la respuesta a Dios que se revela. La fe es la adhesión personal y libre a un Dios que se pone a mi disposición porque me ama.
La fe es una gracia. Para que sea algo vivo, necesita fructificar en obras y estar unida a la esperanza y a la caridad.
Pero al mismo tiempo es un acto humano, no contrario a la libertad y a la inteligencia del hombre.. La fe es un acto voluntario y libre. La inteligencia y la voluntad cooperan con la gracia a la fe. El motivo de la fe no radica en la inteligibilidad humana de las verdades que aceptamos, sino en la autoridad de Dios que se revela, que no puede engañarse ni engañarnos.
Hay motivos suficientes para creer: los milagros de Cristo y de los santos, las profecías, la propagación y la santidad de la Iglesia, su fecundidad y estabilidad, el testimonio de los mártires, como los que van a beatificar este mismo mes.
La certeza de la fe está por encima de la comprensión más o menos clara de las verdades reveladas, ya que esta se funda en la Palabra misma de Dios. Hay que creer para tratar de comprender e intentar comprender mejor lo que se cree, con la ayuda de los dones del Espíritu Santo.
No hay oposición entre fe y ciencia verdadera. La fuente de la verdad es la misma: Dios. La ciencia se aparta de la fe cuando prescinde de las normas éticas y morales.
La fe es necesaria para caminar por la vida de acuerdo con la Voluntad de Dios, y aspirar a la salvación eterna. Los que no tienen fe, porque nadie les ha hablado de ella, serán juzgados del bien o mal natural que hayan podido hacer.
Hay que cuidar y alimentar la fe. La fe, como una planta, si no se cuida bien se debilita y puede llegar a perderse. Y la fe no ha de ser solamente cuidad, sino testimoniada con valentía, y difundida. NUESTRA FE NO SE FUNDA EN LAS PERSONAS, QUE SOMOS PECADORES, SINO EN DIOS, QUE NUNCA NOS FALLA.

En el Libro de Habacuc, que hemos leído al principio, dice el Señor: El justo vivirá por su fe. Y San Pablo dice en la Carta a Timoteo: Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.
Rezamos de nuevo con el Salmo: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor. "No endurezcáis vuestro corazón" (Salmo 94)

Juan García Inza