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martes, 11 de diciembre de 2012

DEL ATEÍSMO A LA FE AL OÍR UN VILLANCICO

Actualizado 9 diciembre 2012
 Desde el ateismo y el dios de los filósofos
Manuel García Morente: Prestigioso catedrático de filosofía públicamente conocido como ateo
El nombre de García Morente es bien conocido en la Universidad española. Era catedrático de Ética en la Universidad de Madrid -entonces, "Universidad Central"-, y una de las figuras más prestigiosas de la filosofía en España. Cuando estalló la guerra en España en julio de 1936, era Decano de su Facultad. Aparentemente, no era una persona con un perfil que diera motivos para temer nada de la República española. Era públicamente conocido como ateo; de hecho, poco después de morir su madre, siendo un adolescente, dejó de ir a la iglesia: ya decía que no creía.
Formado en Francia
Hizo estudios en Francia, y se licenció por la Sorbona, siendo discípulo de Bergson y Levy-Brühl. Filosóficamente, su mayor influencia venía del kantismo, como sucedía en España con muchos de los que habían pasado por la Institución Libre de Enseñanza, algunos de los cuales ocupaban puestos relevantes en la joven República. Era apolítico, y si acaso, sus ideas al respecto podían tener cierta afinidad con las de Ortega y Gasset, con quien le unían bastantes planteamientos y una estrecha amistad. Y sin embargo...
La muerte de su yerno
 Apenas mes y medio de comenzada la guerra se produjo el vuelco. El 28 de agosto de 1936 recibe una llamada telefónica: su yerno había muerto. "Recibí la noticia de su muerte estando yo en la Universidad en el acto de entregar el decanato -del que fui destituido por el Gobierno republicano- a mi sucesor, el señor Besteiro. De mi casa, por teléfono, me comunicaron el fallecimiento de mi yerno. Yo comprendí enseguida que había sido asesinado. Y la impresión que la noticia me produjo fue tal que caí desvanecido al suelo. Cuando volví en mí pedí al señor Besteiro que interpusiera toda su influencia para lograr el rápido y seguro traslado de mi hija y nietos de Toledo a Madrid". Besteiro, que era un caballero, accedió y lo consiguió.
 Lo mataron por ser de la "Adoración Nocturna"
 El "delito" del yerno consistía en pertenecer a la Adoración Nocturna. Siguieron días de miedo, con registros y detenidos entre los vecinos. "En esta situación, el 26 de septiembre, al mes escaso del asesinato de mi yerno, recibí por la mañana temprano el aviso confidencialísimo de que urgía me ausentara de casa, y, si fuera posible, de España, pues se había acordado, por ciertos elementos descontentos de mi gestión en el decanato de la Facultad de Filosofía y Letras, darme la muerte, como era usual entonces". Como suele suceder en las guerras civiles, las rivalidades personales se mezclan con las políticas.
 Huye a París amenazado de muerte
 Tuvo que huir precipitadamente a Barcelona, y de allí a París. Comenzó así un periodo de angustias. "Llegué, pues, a París, sin dinero, y con el alma transida de angustia y de dolor, y además corroída por preocupaciones de índole moral. ¿Había hecho bien en abandonar mi casa y a mis hijas (estaba viudo desde 1923) y ponerme egoístamente a salvo?". Era evidente que no le había quedado otra opción que huir, pero quedaba la duda, un sentimiento de impotencia que nunca había experimentado, y la humillación no sólo de no poder subvenir a las necesidades de los suyos, sino ni siquiera a las propias: tenía que vivir de la generosidad de algunos amigos.
 Desasosiego en París
 "Así, en París -recuerda-, el insomnio fue el estado casi normal de mis noches tristísimas". Cavilaba sobre su familia y su suerte, pero también empezaba a verse de un modo distinto que antes: "también a veces repasaba en la memoria todo el curso de mi vida: veía lo infundada que era la especie de satisfacción modorrosa que sobre mí mismo había estado viviendo; percibía dolorosamente la incurable inquietud e inestabilidad espiritual en que de día en día había ido creciendo mi desasosiego".
 Le ofrecen un trabajo
 No permanecía inactivo. Hizo gestiones para intentar sacar a su familia de España: primero, con la embajada británica; después, con la Cruz Roja. Fallaron. Además, tampoco estaba muy seguro: ¿qué podía ofrecerles si llegaban? En esta situación, llegó un primer golpe de fortuna: se dirigió a él una editorial para que preparara un diccionario español-francés actualizado. Alguien se acordó de él.
 ¿Pero, sería todo un castigo de Dios?
 Con todo, el motivo principal de su angustia seguía inalterado: su familia. La idea de Dios llegó por primera vez a su cabeza: ¿sería un castigo de Dios? "La primera vez que la idea «castigo de Dios» rozo mi mente fue cosa fugaz y transitoria, en la que no paré mientes. Pero por la noche la misma idea reapareció, y esta vez ya con claridad y persistencia tales que hube de prestarle mayor atención. Pero fue para mirarla, por decirlo así, despectivamente y rechazarla con un movimiento de enojo, de orgullo intelectual y de soberbia humana. «No seas idiota», me dije a mí mismo. Y el pensamiento volcó sobre la pobre ideíta, humildita y buena, un montón rápido de representaciones filosóficas, científicas, etc., que la ahogaron en ciernes".
 Reconoce que su vida se configura en buena medida sin su intervención
 De repente, apareció un rayo de esperanza, también inesperado. En una visita a su amigo Ortega y Gasset, encontró en casa de éste un hombre cuyo hijo era secretario de Negrín, por entonces Ministro de Hacienda de la República. Al enterarse de la preocupación de García Morente, se ofreció a hacer gestiones por medio de su hijo. Además de agradecido, el catedrático quedó desconcertado. "Yo me quedé pasmado. El conjunto de lo que me estaba sucediendo tenía caracteres verdaderamente extraños e incomprensibles. Alrededor de mí o, mejor dicho, sobre mí e independientemente de mí, se iba tejiendo, sin la más mínima intervención de mi parte, toda mi vida".
 Se le imponía la idea de la Providencia pero la rechazaba
 Todo lo que intentaba, no salía; todo lo que salía, no lo había intentado ni previsto. "Yo permanecía pasivo por completo e ignorante de todo lo que me sucedía. Se diría que algún poder incógnito, dueño absoluto del acontecer humano, arreglaba sin mí todo lo mío. (...) Por tercera vez la idea de la Providencia se clavó en mi mente. Por tercera vez, empero, la rechacé con terquedad y soberbia. Pero también con un vago sentimiento de angustia y de confusión. Era demasiado evidente que yo, por mí mismo, no podía nada y que todo lo bueno y lo malo que me estaba sucediendo tenía su origen y propulsión en otro poder bien distinto y harto superior. Con todo, me refugiaba en la idea cósmica del determinismo universal, y una vez que se me ocurrió tímidamente el pensamiento de pedir, de pedir a Dios, esto es, de rezar, de orar -que era, sin duda, la actitud más lógica y congruente con todo lo que me estaba sucediendo-, lo rechacé también como necia puerilidad".
 Solo y angustiado en París
 Las gestiones comenzaron dando buenos resultados... pero acabaron en un nuevo punto muerto. En abril de 1937 su familia pudo salir de Madrid... pero no de España. Se instalaron en Barcelona; desde luego, estaban mejor que en Madrid, y tenían parientes que les acogieron. Pero había alguien que no quería que sus hijas y nietas salieran de la España republicana; las veía como rehenes que garantizaban que García Morente no emprendería actividades antirrepublicanas (algo que nunca pasó por su cabeza). Este volvió a derrumbarse: "Yo solo en París, desde el octavo piso de la casa del boulevard Sérurier, estaba obligado a esperar, angustiado, el estallido de los hechos que se concertaban o desconcertaban ellos solos, por sí solos, encima de mi cabeza.
 Esperando sin saber qué
 Aquellas noches fueron atroces. «¿Qué está haciendo de mí -pensaba- Dios, la Providencia, la Naturaleza, el Cosmos, lo que sea?». La impotencia, la ignorancia, una noche sombría en derredor y nada, nada absolutamente, sino esperar la sentencia de los acontecimientos. ¡Esperar! ¿Y cómo esperar sin saber? ¿Qué esperanza es esa esperanza que no sabe lo que espera? Una esperanza que no sabe lo que espera es propiamente... la desesperación".
 Inclinándose a favor de Dios
 En su desesperación, daba vueltas y vueltas a su situación, y al sentido mismo de la vida. "¿Quién es ese algo distinto de mí que hace mi vida en mí y me la regala? Claro está que enseguida se me apareció en la mente la idea de Dios. Pero también enseguida debió asomar en mis labios la sonrisa irónica de la soberbia intelectual. «Vamos -pensé-, Dios, si lo hay, no se cura de otra cosa que de ser. Dejémonos de puerilidades». Y en efecto, realicé el acto interior de rechazar esas que yo llamaba puerilidades. Pero he aquí que las puerilidades insistían en quedarse y se negaban a ser rechazadas". Intentó aplicar el rigor de la filosofía que era su profesión. Pero, para su asombro, su corazón, y poco a poco su cabeza, se iban inclinando a favor de un Dios providente.
 Una Providencia sabia y amable
 "Por una parte, la idea de una providencia divina, que hace nuestra vida y nos la da y atribuye, estaba ya profundamente grabada en mi espíritu. Por otra parte, no podía concebir esa Providencia sino como supremamente inteligente, supremamente activa, fuente de vida, de mi vida y de toda vida, es decir, de todo complejo o sistema de hechos plenos de sentido. Llegado a esta conclusión, experimenté un gran consuelo. Y me quedé estupefacto al considerarlo. «¿Cómo es posible -pensé- que la idea de esa Providencia sabia, poderosa, activa y ordenadora, pero que acaba de asestarme tan terrible golpe, me sea ahora de consuelo?». No lo entendía bien. Pero el hecho era evidentísimo. El hecho era que me sentía más tranquilo, más sereno y reposado. (Mucho tiempo después, leyendo a San Agustín, he descubierto la verdadera clave del enigma en la frase «inquieto está mi corazón hasta que en Ti descansa»)". Pero, ¿por qué esa Providencia parecía tan cruel con él?
 Un Dios para pensar no para rezar
 Ya más tranquilo, "pensaba en Dios; pero siempre en el Dios del deísmo, en el Dios de la pura filosofía, en ese Dios intelectual en el que se piensa, pero al que no se reza. Dios humano, trascendente, inaccesible, puro ser lejanísimo, puro término de la mirada intelectual". Ante un Dios así concebido sólo cabe una postura: la resignación. Lo intentó, pero sintió primero la frialdad, después la rebeldía. "En mi alma se produjo una especie de protesta, y creo, Dios me perdone, que algo así como una blasfemia subió a mi mente. Creo que acusé de cruel, de indiferente, de burlona, de sarcástica a esa Providencia que se complacía en zarandear mi vida, en traerla y llevarla a su antojo inexplicable, en darle y atribuirle acontecimientos y hechos que yo no quería, que yo repudiaba. ¿Qué puedo esperar -pensaba yo- de un Dios que así se complace en jugar conmigo, que me engolosina de esa manera con la inminente perspectiva de la felicidad, para hacerla desaparecer en el momento mismo en que yo iba a tenerla ya entre las manos? (...) No me someto al destino que Dios quiere darme; no quiero nada con Dios, con ese Dios inflexible, cruel, despiadado".
 Por pura rebeldía pensó en el suicidio, pero lo rechazó: nada resolvía con ello
 En ese estado, se le ocurrió pensar en el acto supremo de la rebeldía, en lo que parecía la máxima expresión de libertad frente a ese Dios dueño de nuestros destinos: el suicidio. "Pero tan pronto como me di cuenta de la conclusión a que había llegado, me espanté de mí mismo. No por la idea de suicidio en sí, que ya en otras ocasiones había estado en los ámbitos de mi conciencia, sino más bien por la absoluta ineficacia de un acto así, que a nada conducía, que nada resolvía".
 Estaba en un callejón sin salida. Puso la radio. Música. Primero, César Frank; después, Ravel. Siguió L´enfance de Jésus de Berlioz, bien cantada por un magnífico tenor:
 Finalmente consintió en pensamientos sobre la vida de Jesucristo
 "Algo exquisito, suavísimo, de una delicadeza y ternura tales que nadie puede escucharlo con los ojos secos. (...) Cuando terminó, cerré la radio para no perturbar el estado de deliciosa paz en que esa música me había sumergido. Y por mi mente empezaron a desfilar -sin que yo pudiera ofrecerles resistencia- imágenes de la niñez de Nuestro Señor Jesucristo. Le vi, en la imaginación, caminando de la mano de la Santísima Virgen, o sentado en un banquillo y mirando con grandes ojos atónitos a San José y a María. Seguí representándome otros episodios de la vida del Señor: el perdón que concede a la mujer adúltera, la Magdalena lavando y secando los pies del Salvador, Jesús atado a la columna, el Cirineo ayudando al Señor a llevar la Cruz, las santas mujeres al pie de la Cruz. (...) Y los brazos de Cristo crecían, crecían, y parecían abrazar a toda aquella humanidad doliente y cubrirla con la inmensidad de su amor, y la Cruz subía, subía hasta el cielo y llenaba el ámbito de todo y tras de ella subían muchos, muchos hombres y mujeres y niños; subían todos, ninguno se quedaba atrás; sólo yo, clavado en el suelo, veía desaparecer en lo alto a Cristo, rodeado por el enjambre inacabable de los que subían con Él; sólo yo me veía a mí mismo, en aquel paisaje ya desierto, arrodillado y con los ojos puestos en lo alto y viendo desvanecerse los últimos resplandores de aquella gloria infinita, que se alejaba de mí". Aquello "tuvo un efecto fulminante en mi alma".
 Por fin, quiso rezar de rodillas pero había olvidado el Padrenuestro

En realidad, supuso su conversión. "¿Y qué me había sucedido? Pues que la distancia entre mi pobre humanidad y ese Dios teórico de la filosofía me había resultado infranqueable. Demasiado lejos, demasiado ajeno, demasiado abstracto, demasiado geométrico e inhumano. Pero Cristo, pero Dios hecho hombre, Cristo sufriendo como yo, más que yo, muchísimo más que yo, a ése si que le entiendo y ése sí que me entiende, a ése sí que puedo entregarle fielmente mi voluntad entera, tras de la vida. A ése sí que puedo pedirle, porque sé de cierto que sabe lo que es pedir y sé de cierto que da y dará siempre, puesto que se ha dado entero a nosotros los hombres. ¡A rezar, a rezar! Y puesto de rodillas empecé a balbucir el Padrenuestro. Y ¡horror!, ¡se me había olvidado!".
 Una nueva visión de la vida
 Siguió de rodillas, rezando como podía. Recordó cómo su madre le había enseñado a rezar, reconstruyó el Padrenuestro, y el Avemaría... y de ahí no pudo pasar. "No importaba demasiado; lo cierto era que una inmensa paz se había adueñado de mi alma". Se sentía otro hombre, el "hombre nuevo" del que hablaba San Pablo. Miró por la ventana: vio lo de siempre, Montmartre. Pero los ojos eran nuevos, y vio un significado que no había aparecido antes: ¡Mons Martyrum!, el Monte de los Mártires. Vio los mártires, que aceptaban libremente el supremo sacrificio. "¡Querer libremente lo que Dios quiera! He aquí el ápice supremo de la condición humana. «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo»".
 Para reconstruir sobre nuevas bases
 Las primeras conclusiones, los primeros propósitos, del cristiano Manuel García Morente empezaron a trazarse. "Lo primero que haré mañana será comprarme un libro devoto y algún buen manual de doctrina cristiana. Aprenderé las oraciones; me instruiré lo mejor que pueda en las verdades dogmáticas, procurando recibirlas con la inocencia del niño, es decir, sin discutirlas ni sopesarlas por ahora. Ya tendré tiempo de sobra, cuando mi fe sea sólida y robusta y esté por encima de toda vacilación, para reedificar mi castillo filosófico sobre nuevas bases. Compraré también los Santos Evangelios y una vida de Jesús. ¡Jesús, Jesús! ¡Misericordia! Una figura blanca, una sonrisa, un ademán de amor, de perdón, de universal ternura. ¡Jesús!".
 Una misteriosa presencia de Jesucristo
 Siguió algo extraordinario. Para reforzar la fe recién renacida, Jesucristo quiso tener en él un detalle extraordinario: hacerse presente de un modo misterioso, pero real; de un modo que no se podía percibir por los sentidos, pero se percibía. "Allí estaba él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí. (...) Y no podía caberme la menor duda de que era Él, puesto que le percibía, aunque sin sensaciones. ¿Cómo es esto posible? Yo no lo sé".
 Como Santa Teresa
 Duró un rato que no se podía medir, y terminó, para no volverse a repetir. Lo necesario, y nada más. Años después, encontró algo parecido en la Vida de Santa Teresa.
 Alegría familiar
Al cabo de unos días, cayó el Gobierno en España y, poco tiempo después, pudo reunirse con su familia, en París, y darles la buena noticia de su conversión: ¡gran alegría para una familia en la que él era el único que había carecido de fe!
 Sacerdote
En mayo de 1938 volvió a España, con la intención de realizar los estudios preliminares al sacerdocio. Fue ordenado sacerdote en 1940. 

LA NAVIDAD MAS HERMOSA, GRACIAS AL PADRENUESTRO

Actualizado 11 diciembre 2012
 La Navidad mas hermosa, gracias al Padrenuestro
En una sociedad donde los valores se han perdido y la fe parece desfallecer ante los avatares de la vida, no deja de sorprender que todavía haya seres humanos que quieran proclamar a los cuatro vientos sus vivencias espirituales.

Este es el caso del
 profesor de matemáticas Luis Miranda, quien quiere dar a conocer lo que él llama “Testimonio de mucha fe”, encarnado en su pequeña hija. Fiorella, como él le dice con cariño y amor de padre, es una niña de 7 años con síndrome de Down, quien hoy es testigo vivo de lo que su papá, con los ojos llenos de lágrimas, llama milagro de fe.
La historia del profesor Luis, de Fiore y de toda la familia comienza el primero de diciembre de 2010.
Ese día, dice el profe Luis,
 se despertó con la corazonada de que la Navidad de ese año sería la más hermosa de su vida, aunque nunca se imaginó lo que la vida le deparaba.
El comienzo
Fue el 6 de diciembre cuando comenzaría la pesadilla.
Ese día, Fiore, su hija tan especial, comenzó a exteriorizar fiebre leve y cuadro gripal. Por su misma condición fue llevada a la antigua Clínica Vargas, donde le recetaron medicamentos para enfermedades virales y le dieron de alta.
“El 8 en la noche estaba un poco disgustada y en la mañana nos decidimos llevarla al Centro Médico de la Clínica Temporal del Norte, ya que además de la fiebre nos decía que le dolía la cabeza. Era lo preocupante porque la niña nunca había manifestado sentir dolor de cabeza.
“Una enfermera nos recomendó llevarla a la urgencia de la Clínica Blas de Lezo,  donde la mantuvieron en urgencia hasta las 9 de la noche. Nos la entregaron y la llevamos a casa.  Como a las 10:30 p. m. la regresamos, con el acompañamiento de mi compadre Rafael Vargas y su hija Glenda, ambos médicos, tío y prima de mi nena.
“Ellos estuvieron atentos al caso y estaban preocupados, ya que los niveles de glóbulos blancos se le elevaban poco a poco según los exámenes que le hacían, lo que era una manifestación de que había una infección, sin focalizar.
“Al transcurrir las horas yo le decía a mi compadre que le revisaran la cabecita, ya que ella nunca se había quejado de dolor de cabeza. A las 5:30 a.m. del 10 de diciembre, mi hija convulsiona. Yo estaba a su lado y le tenía la manito agarrada.
“Cuando el monitor del equipo que mi hija tenía instalado comenzó a mostrar señales de alteración, yo llamé a los médicos, pero no les vi ninguna preocupación por lo que estaba sucediendo. Una de ellas dijo: sí, está convulsionando y le pregunté -¿y entonces qué se va hacer? y con voz muy baja dijo, llamemos al intensivista.

“En ese momento he podido ir al pasillo y gritar como un loco que mi hija se estaba muriendo, pero si hacía eso perdía tiempo. Le pedí permiso a las médicos para acercármele a mí angelito, y mi hija me agarró el dedo corazón de mi mano izquierda y sintiendo mi presencia me lo apretó, me decía con los ojos desorbitados y mucha angustia, “papi, papi”.
“La tomé en mis brazos, me la llevé al pecho y lo único que vino a  mi mente fue orar el ‘Padre Nuestro’ en voz alta, y lo hice muchas veces. Sentí que había un silencio profundo en la pequeña sala y Dios, por medio de su hijo “Jesús”, la estabilizó. Mi hija dejó de convulsionar y en ese momento mi esposa daba gritos. Le dije que se calmara, que no se desesperara”.
Dice el profesor Luis que pasado el mal rato sintió un escalofrío y una presencia sobrenatural.
“Me atrevo a  decir que fue la presencia más evidente de Jesús en mi vida”.
Sin embargo, a Fiore se le hace un tac y le descubren un edema cerebral. Al principio se creyó que sería un tumor, pero después le diagnosticaron meningitis.
A cuidados intensivos
“Cuando yo escucho esto dije: por lo menos ya se sabe qué es lo que tiene y se puede atacar. Claro, por mi mente no pasó nunca la gravedad de la enfermedad. Yo tenía bien claro que lo más difícil había pasado. La nena entra en un coma inducido en la unidad de cuidados intensivos como a las 7 de la mañana de ese 10 de diciembre.
“Como la entrada  a la UCI es restringida, me fui para la casa y entré a internet y me comuniqué con todos los amigos que pude, los puse al tanto y les pedí que hiciéramos cadena de oración comenzando con el Padre Nuestro. Esto fue un éxito, había cadena de oración alrededor del mundo entero, e incluso en comunidades no católicas; recuerdo a mi prima Yomaira Miranda desde España: mi otra prima Silis Mendoza desde aquí y mi gran amiga Merly Quintana desde Montería.
“Me dijeron, mijo, lea Jeremías 33:3 que dice ‘Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misericordiosas que tú ignoras’. Resalto esto porque fue lo que hice desde el primer instante.
“Al regresar a la clínica, nos tocaba entrar a las 10 a. m. Le dije a mi esposa:  yo entro primero y así fue. Una vez adentro le dije al médico de turno, que era un muchacho muy joven, que si me le podía acercar a mi nena y él me dijo que sí.
“Lo primero que hice fue acercármele al oído y le dije ‘mama, tu y yo sabemos que Jesús está aquí con nosotros. Le decía ¡te amo, te amo, te adoro mucho mamita linda! Jesusito es la clave, mi vida entera.
“Ella intentaba abrir los ojos tratando de manifestar que me estaba escuchando. En ese momento me aborda el médico y me pregunta que si soy el padre de la niña y me dio información de la sintomatología de mi angelito.
“Me habló con mucha crudeza y me dijo que mi hija tenía una enfermedad muy grave que deja secuelas como sordera, parálisis, retardo mental y en muchos casos convulsiones repetitivas, etc., me confirmó la meningitis; además me dijo que su estado era muy crítico y de pronóstico reservado. Solo hay que esperar, dijo.
“Yo le contesté, mijo, no sé si tú crees en lo que te voy a decir: yo siento que mi hija está curada y solo falta un proceso clínico; que Él se encargue de bendecir las manos de todos ustedes para que la obra sea perfecta. Le pedí también que cuando entrara mi esposa, no le hablara tan crudo como me habló, porque serían dos personas en cuidados intensivos.
“El tercer día de cuidados intensivos fui a San Andresito a comprarle un par de zapatos a mi hijo y vi unos para niñas talla 30, que le quedaban a mi nena. Le dije a la muchacha que me los vendiera y ella me dijo: como su nena no está aquí, pruébeselo, si no le quedan bien me los trae. Y yo le dije: mi hija ahora mismo está en cuidados intensivos y yo quiero que el día que le den de alta salga con estos zapaticos puestos. A la muchacha le llamó la atención lo que le dije y me dijo que Dios permita que así sea. Le dije por acá vendré a darle el testimonio”.
72 horas críticas
Pasaron las primeras 72 horas y a Fiorella le volvió a dar fiebre, la cual fue controlada. Viendo a su hija llena de tubos y aparatos, el profesor Luis cumplía puntual la cita para poder ver a su niña los 10 minutos que le permitían en la UCI.
Sin embargo, su fe no desfallecía. Seguía pidiendo oración, pero haciendo la salvedad de que siempre comenzaran la jornada con un Padre Nuestro.
“Cada día nos llenábamos más de fe y mucha fortaleza. A la nena, por su mejoría, le iban quitando los tubos y el día 20 por su gran evolución la sacaron de la UCI y la pasaron a piso, y para sorpresa la ubicaron en la habitación 333, el mismo número del capítulo de Jeremías que tanto nos había fortalecido.
“Estando en dicha habitación yo notaba que mi nena me miraba pero con una mirada muy penetrante como queriéndome decir algo. Le comenté a mi hermano Juan Carlos lo de la mirada,  y con su lenguaje  ella le dijo que había visto a Jesusito, que lo había visto llorando. Esto me llamó mucho la atención y todos los días le preguntaba lo mismo y las respuestas eran las mismas.
“El día 24 de diciembre en horas de la mañana la llevamos en la ambulancia a la Clínica AMI para que le hicieran un electrocardiograma, el médico de turno la examinó completamente durante unos 30 minutos, yo le dije que era Down y que venía de un tratamiento para contrarrestar una meningitis. El se sorprendió y me dijo que su corazoncito estaba perfecto y que para ser Down era excelente; ya que estos niños por lo general sufrían de afecciones cardiacas.

“Cuando el médico terminó, me dijo:  dé el testimonio del milagro que hubo con su nena, porque esa enfermedad es muy peligrosa, y son pocos los que se salvan y quedan bien con lo que la nena tenía.

“Regresamos a la clínica el medio día y para sorpresa los médicos le dieron de alta ese 24 de diciembre a las 5:30 de la tarde. Y mi nenita salió ese día con los zapaticos puestos y de verdad fue la Navidad más hermosa de mi vida. La obra Dios se realizó en forma perfecta”.
Campaña por el Padre Nuestro
Hoy, el profesor Luis dice que siente que su testimonio sobre el poder sanador de rezar el Padre Nuestro tiene que seguir dándolo al mundo entero.
“Estoy contando esto porque desde hace mucho tiempo se me viene revelando que la clave es el Padre Nuestro y yo estoy en mora de predicar y divulgarlo al mundo entero. Por eso le agradezco a El Universal por darme esta oportunidad. Además invito a todos los colombianos a que le demos mucho amor a nuestro prójimo, porque soy un convencido de que en Colombia no hay gente mala, sino gente huérfana de amor y mucho afecto”.
 Padrenuestro cantado por Montserrat Caballe

lunes, 26 de noviembre de 2012

Jóvenes que conspiran en Adviento


 Llegan fechas claves para estar alerta y no perder la cabeza en tiempos de crisis. La Navidad es muy bonita, pero celebrada con sentido común, con autenticidad. Cuando ya falta menos de un mes para esa explosión de optimismo y nostalgia que lleva consigo esta singular etapa del año, podemos dar la impresión que estamos en Jauja, en el país de las maravillas, y dar rienda suelta al despilfarro caprichoso y sin sentido.

                 No está le horno para ciertos “bollos” comerciales. Para una inmensa cantidad de personas, de familias, la Navidad será tal vez más interior, más cordial, más autentica. Seguramente porque la crisis obligue a ello. Pero no hay mal que por bien no venga. Ahora, en Adviento, estamos a tiempo de hacer un plan austero para no desentonar con lo que vamos a celebrar.
                Me ha llamado la atención el proyecto de unos jóvenes madrileños, que se han empeñado en “conspirar durante el Adviento” para redescubrir la Navidad.
                 En efecto, el movimiento Acción Católica ha lanzado por segundo año una campaña para ofrecer «una alternativa al consumismo navideño y evitar el gasto inútil en tiempos de dificultad», informa ABC.es del 25 de este més.
Dice así:
Conspiración de Adviento- Redescubrir la Navidad
«Somos los Reyes Magos de Oriente, no el Tío Gilito, que no estamos hechos de oro...». Un particular mago Melchor recomendará estas Navidades no perder la cabeza a la hora de escribir la carta a los Reyes Magos. «Regala un librito, una buena película o algo que tenga a mano cuando esté trabajando o estudiando», recomienda «Melchor».
Con este original formato, una organización religiosa de la capital –Acción Católica de Madrid– ha lanzado por segundo año su campaña «Conspiración Adviento: Redescubre la Navidad» con el objetivo de ofrecer una alternativa al consumismo navideño que, al mismo tiempo, está orientada al beneficio de los que más lo necesitan.
Así lo informa la sección juvenil de esta asociación religiosa que presentará el próximo 2 de diciembre sus propuestas concretas para «concienciar a la sociedad para que en las fiestas navideñas regale con sentido». El objetivo es evitar el «gasto inútil en tiempos de dificultad».
«Papa Noel es un "almendra dura"»
En este sentido, su particular «Melchor» anima a «conspirar durante el Adviento para que se regale con sentido y el regalo no acabe en un lugar infame: el cajón polvoriento de los regalos olvidados». «Solo tenemos un mes para redescubrir la Navidad, así que conspirad», concluye. Además, arremete contra Papa Noel del que dice que es «un almendra dura imposible de convencer».
Según sus organizadores, gracias al trabajo desinteresado de sus socios, la campaña tendrá un coste nulo. Para ello han grabado un video que difundirán por las redes sociales y un .
                No está mal la idea. Todos podemos “conspirar durante este Adviento” para que la Navidad no se nos vaya de las manos. Hay que celebrar el Nacimiento, pero haciéndole a Jesús un hueco en el corazón. Si nos conformamos con extasiarnos ante el pesebre, pero con nula repercusión en nuestra vida, habremos matado la Navidad, que ya de por sí anda bastante enferma.
                Lo que no hay que olvidar es la alegría y la esperanza, la ilusión y la inocencia, la sencillez y el amor... Y todo eso no se improvisa. Hay que empezar a “conspirar” ya en este Adviento que vamos a comenzar para recuperar la humanidad perdida.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

De cirujana a monja


 Hemos hecho referencia varias veces a Akiko Tamura, la doctora de la Clínica Universitaria de Navarra que lo dejó todo para ingresar de monja de clausura en el Convento de Zarauz. Volvemos al tema porque la revista “Nuestro Tiempo” de la misma Universidad publica un reportaje en su último número, en el que incluye una foto de Akiko con un hábito de postulante. Me ha llamado la atención y quiero compartirla con mis lectores.
                En el reportaje se destacan algunas de las frases lapidarias de esta mujer enamorada del Señor , que ha cambiado el quirófano por otro tipo de operaciones más espirituales.
VIDA ETERNA
“He visto partos y gente morirse. Como médico, he comprobado que aquí estamos de paso”
CONFIAR EN DIOS
“La vida de un cristiano es no poner impedimentos. Dejarse querer, dejarse hacer”.
LAS PRIMERAS IMPRESIONES
“Vi en Youtube un video de las carmelitas descalzas de Zarauz, y pensé que no entraría allí ni muerta” .
VOCACIÓN
“Si me preguntan por qué Dios me pide ser carmelita descalza no tengo ni idea. Pero me lo ha pedido, eso es segurísimo”.
DISPOSICIÓN
“Hay que ponerse donde están las balas, ponerse a tiro y seguir rezando, y pidiendo a Dios mucha luz para hacer lo que Él quiera y donde quiera”.
EL SENTIDO DE LA ENTREGA
“No creo que sea más útil haciendo lo que quiero, sino lo que Dios quiere. Paso de ser médico de cuerpos a médico de almas”.
REZAR CON FE
“En el momento que uno pide con fe, y se fía de Dios, ocurren milagros. En el momento en que uno se fía de uno mismo... se hunde en las aguas como San Pedro”.
LOS TALENTOS
“Me encanta operar, y Dios ha dejado que se me diera bien. Pero los dones son regalos de Dios, y si Dios, de repente, me lo pide, yo se lo voy a dar muy a gusto”.
CON LA MIRADA EN EL MÁS ALLÁ
“Es una separación temporal, esto es muy efímero, muy corto, y vale la pena invertir en la hipoteca de verdad, en la hipoteca del Cielo” 

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Qué pensamos de los demonios?

Hace unos días me invitaron de una emisora (Onda regional de Murcia) para que interviniera en un diálogo sobre el demonio y las posesiones. Estábamos dos sacerdotes, un psiquiatra, un psicólogo y un experto en fenómenos paranormales. cada uno expuso su criterio algunos aportamos también nuestra experiencia en exorcismos. estábamos de acuerdo todos en algo fundamental: hay que delimitar muy bien lo que puede ser un trastorno psíquico de lo que se puede considerar una posesión diabólica.

La Iglesia, cuando se le solicita un exorcismo, aconseja como norma que antes se acuda a la consulta del psiquiatra, o psicólogo. Muchos casos son puras anormalidades que ha de ser tratadas por la ciencia. Cuando la ciencia ya no puede llegar más allá, y el afectado sigue dando muestras de síntomas de una situación extraña grave que le hace sufrir, y no hay modo de sanarlo con persuasión o fármacos, entonces está previsto en el ritual de exorcismo someterlo a una serie de pruebas que puedan determinar el caracter sobrehumano de su lamentable situación. Se le habla en lenguas desconocidas para esa persona y ver si responde con exactitud. Comprobar sus reacciones ante objetos sagrados: crucifijo, Biblia, agua bendita, imágenes de la Virgen, etc. Si es una auténtica posesión diabólica la reacción es de extrema violencia sobrehumana. Es entonces cuando se puede comenzar el rito del exorcismo, que puede durar tiempo, hasta que la persona vuelva a la normalidad.

El demonio existe. Es uno de esos misterios en los que se demuestra hasta qué punto Dios respeta la libertad  de sus criaturas, aunque sean ángeles. El demonio, o los demonios, son la total oposición a Dios con un odio que solo se explica por la fuerza sobrenatural que poseen estas criaturas que un día dijeron a Dios que no, con todas sus consecuencias. Y estos seres intentan hacer proselitismo infiltrándose en el ser humano y en la sociedad.

Ya se que muchos, incluidos teólogos, ponen en duda la existencia del demonio. Pero aparece claramente en  el Nuevo Testamento tentando nada menos que al mismo Cristo. El Señor expulsó demonio. Y enseñó a sus apóstoles lo que hay que hacer en el caso de ciertas posesiones graves. "Estos demonios solo se expulsan con oración y ayuno", le dijo a los que le seguían que se quejaban de no haber podido expulsar ellos mismo al demonio de un poseído.



Cuando circulo por la carretera en cierta dirección veo siempre un letrero curioso que te indica el camino hacia una aldea. Se llama nada menos que Los Infiernos. De allí eran unos conocidos míos. El nombre es curioso y resulta violento a los moradores decir que ellos viven en Los Infiernos. Naturalmente que es un nombre, que tal vez haga referencia a algún signo o situación que evoque tal lugar siniestro en el otro mundo. Pero a todo el que pasa por esta autovía murciana le llama la atención. A mí me sugirió el día de Todos los Santos publicar este artículo, que completaré con un trabajo titulado "Un exorcista  entrevista al Diablo", que al menos es curioso por los matices que nos ofrece sobre lo que piensan y cómo actúan los demonios.

El demonio, o los demonios, existen. Y sus efectos se dejan ver en amplios sectores de una sociedad que parece dar las espaldas a Dios. Yo he intervenido en varios casos que no tienen otra explicación que la influencia de un poder sobrehumano, y sobre objetos materiales que no tienen entrada en el mundo de la psiquiatría.


 

domingo, 7 de octubre de 2012

ENCUENTRO NACIONAL DE LA DIVINA MISERICORDIA


ENCUENTRO NACIONAL DE LA DIVINA MISERICORDIA

Tendrá lugar en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona el 24 de Noviembre a partir de las 2,45 de la tarde. Presidirá el Sr. Cardenal de Barcelona.



sábado, 6 de octubre de 2012

ctualizado 5 octubre 2012
San Josemaría me habló en la cárcel
Se cumple este sábado, 6 de Octubre, el X aniversario de la canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Yu estuve presente en el multitudinario acto de Roma. Y el mejor homenaje que se le puede hacer a un santo es contemplar que el camino que abrió, con la Gracia de Dios, sigue despejado y por él transitan muchos que han encontrado en él el modo de vivir una fe comprometida.
Traigo aquí un bonito terstimonio de un expresidiario que, leyendo un libro de San Josedmaría, descubrió a Jesucristo. Es mejor que lo explique él.

 Tenía 29 años y llevaba dos en prisión a causa de un delito. Por aquel entonces, veía a Dios muy lejos de mi vida. Le veía a Él en el cielo y a mí en la tierra. Lo único que tenía claro era que existía. 

No sabía nada de San Josemaría Escrivá, hasta que una Religiosa de las Hijas de la Caridad me trajo un libro llamadoAmigos de Dios. Después de leer dicho libro, puedo decir que, ahora sí sé que Dios no sólo está en el cielo y en la tierra, sino que también está dentro de mí.

En mi infancia recibí una buena educación católica pero en la adolescencia mis amigos me decían: “Dios no existe, qué tontería, hay que progresar, hay que modernizarse…”. Y yo me dejaba llevar... A veces es bueno que venga alguien y te hable claro, y a mí, San Josemaría me habló a través de ese libro. 

Me di cuenta de lo lejos de mi vida que había dejado al Señor y de cuánto le había defraudado. Ahí empecé a entender que Dios no es un número de socorro para llamar en caso de emergencia; descubrí que hay que quererle en las buenas y en las malas, y hay que tenerle siempre al lado, porque sin Él, no se puede hacer nada.

Gracias a ese libro empecé un camino que hasta hoy no me he arrepentido de tomar. Empecé a leerme todos los libros de San Josemaría y se los prestaba a mis compañeros de la cárcel, ¡que no me los devolvían!
Al pasar la cruz de la JMJ por la prisión, algo fuerte me sacudió el corazón y nació un sueño, un proyecto maravilloso: traer a mi hermana, que vivía en mi país, a la JMJ de Madrid y participar con ella. Yo trabajaba en la lavandería de prisión y ganaba muy poco dinero, pero ahorrándolo podía empezar a planteármelo seriamente.

Por aquel entonces mi hermana tenía 20 años, estudiaba en la Universidad y no contaba con los recursos económicos para poder venir. Mi familia se rompió hace seis años: mi padre abandonó a mi madre y las dejó, a ella y a mi hermana, prácticamente desahuciadas. Mi hermana, es cierto, estudia gracias a mi padre, pero con muchos esfuerzos.

Con esta ilusión, puse toda mi esperanza en el Señor y, después de un año de privarme de hasta lo más mínimo, logré reunir el dinero y enviárselo. Así, ella pudo inscribirse en la JMJ con la delegación oficial de la Conferencia Episcopal de mi país.

Cuando parecía que el sueño empezaba a hacerse realidad, a mí me denegaron el permiso para asistir a la JMJ. Llevaba cumplidos 4 años de una condena de 6, me quedaban 3 meses para obtener la libertad condicional, e inexplicablemente, la prisión, sabiendo que mi hermana venía y que yo había reunido el dinero con mucho sacrificio, me denegó los permisos sin razón alguna.
A dos meses de la JMJ estaba que me tiraba de los pelos; había escrito cartas al director de la prisión, al juez, a la Fuerza de Vigilancia Penitenciaria… les explicaba mi situación y la ilusión que me hacía vivir la JMJ con mi hermana, después de 4 años sin verla y sin ver a nadie de mi familia, ya que en España no tengo a nadie. No recibía respuesta y ya empezaba a perder la esperanza. Veía la JMJ a la vuelta de la esquina y estaba a punto de darme por vencido. En ese momento, mi hermana empezó una novena a San Josemaría, 9 días de mortificación, oración y recogimiento, pidiéndole que me dieran ese permiso que tanto necesitaba.

Ya me había hecho a la idea de que sólo mi hermana estaría en Madrid en agosto; para mí eso era lo más importante. Sin embargo, no dejaba de sentir por dentro la impotencia de que, a pesar de tanto esfuerzo, de tantas privaciones, no iba a poder acompañarla y que tendría que conformarme con verla dos horas tras un cristal. Tanto viaje para verla así.
Entonces, sucedió el milagro: el día después de que mi hermana terminara la novena, el décimo día, me llegó la resolución de la Fuerza, en donde resolvía autorizarme a salir los seis días de la JMJ para ir a Madrid y reencontrarme con ella.

No podía creerlo, pero por fin llegó la fecha de la JMJ y volví a ver a mi hermana. El momento culmen de esa semana fue el encuentro de los jóvenes con el Papa en Cuatro Vientos. Aquella noche decidí no hacer esperar más al Señor; decidí entregarle mi vida, vivir sólo para Él. Vivir en santidad, santificar mi trabajo, mis estudios, que empiezo a retomarlos; y santificar mi vida y la de los demás.
San Josemaría me ha enseñado a vivir: ese hombre me hizo reaccionar y le debo mucho de lo que soy. Él me formó espiritualmente y me ayudó a limpiarme por dentro, a perdonar, a pedir perdón, a perdonarme a mí mismo, y me enseñó que Jesús es realmente nuestro amigo, nuestro Padre, y que nos ama más que nadie. Antes de conocerle yo no tenía nada, no era nada. Ahora soy feliz y mi vida, gracias a Él, por fin tiene sentido.

Ahora que ya he cumplido mi condena, he vuelto a mi tierra distinto de como entré a la prisión; y todo gracias a Dios, que tomó mi vida para reconstruirla de nuevo. Ahora que le he entregado mi vida me estoy preparando para, si Dios quiere, acceder al seminario.

Fuente: www.es.josemariaescriva.info/articulo/por-un-libro-de-san-josemaria-en-una-carcel