Este Blog pretende ser un instrumento al servicio de la Parroquia, para información y formación de los visitantes

lunes, 17 de diciembre de 2012

LA NAVIDAD MÁS HERMOSA, GRACIAS AL PADRENUESTRO


 La Navidad mas hermosa, gracias al Padrenuestro
En una sociedad donde los valores se han perdido y la fe parece desfallecer ante los avatares de la vida, no deja de sorprender que todavía haya seres humanos que quieran proclamar a los cuatro vientos sus vivencias espirituales.

Este es el caso del
 profesor de matemáticas Luis Miranda, quien quiere dar a conocer lo que él llama “Testimonio de mucha fe”, encarnado en su pequeña hija. Fiorella, como él le dice con cariño y amor de padre, es una niña de 7 años con síndrome de Down, quien hoy es testigo vivo de lo que su papá, con los ojos llenos de lágrimas, llama milagro de fe.
La historia del profesor Luis, de Fiore y de toda la familia comienza el primero de diciembre de 2010.
Ese día, dice el profe Luis,
 se despertó con la corazonada de que la Navidad de ese año sería la más hermosa de su vida, aunque nunca se imaginó lo que la vida le deparaba.
El comienzo
Fue el 6 de diciembre cuando comenzaría la pesadilla.
Ese día, Fiore, su hija tan especial, comenzó a exteriorizar fiebre leve y cuadro gripal. Por su misma condición fue llevada a la antigua Clínica Vargas, donde le recetaron medicamentos para enfermedades virales y le dieron de alta.
“El 8 en la noche estaba un poco disgustada y en la mañana nos decidimos llevarla al Centro Médico de la Clínica Temporal del Norte, ya que además de la fiebre nos decía que le dolía la cabeza. Era lo preocupante porque la niña nunca había manifestado sentir dolor de cabeza.
“Una enfermera nos recomendó llevarla a la urgencia de la Clínica Blas de Lezo,  donde la mantuvieron en urgencia hasta las 9 de la noche. Nos la entregaron y la llevamos a casa.  Como a las 10:30 p. m. la regresamos, con el acompañamiento de mi compadre Rafael Vargas y su hija Glenda, ambos médicos, tío y prima de mi nena.
“Ellos estuvieron atentos al caso y estaban preocupados, ya que los niveles de glóbulos blancos se le elevaban poco a poco según los exámenes que le hacían, lo que era una manifestación de que había una infección, sin focalizar.
“Al transcurrir las horas yo le decía a mi compadre que le revisaran la cabecita, ya que ella nunca se había quejado de dolor de cabeza. A las 5:30 a.m. del 10 de diciembre, mi hija convulsiona. Yo estaba a su lado y le tenía la manito agarrada.
“Cuando el monitor del equipo que mi hija tenía instalado comenzó a mostrar señales de alteración, yo llamé a los médicos, pero no les vi ninguna preocupación por lo que estaba sucediendo. Una de ellas dijo: sí, está convulsionando y le pregunté -¿y entonces qué se va hacer? y con voz muy baja dijo, llamemos al intensivista.

“En ese momento he podido ir al pasillo y gritar como un loco que mi hija se estaba muriendo, pero si hacía eso perdía tiempo. Le pedí permiso a las médicos para acercármele a mí angelito, y mi hija me agarró el dedo corazón de mi mano izquierda y sintiendo mi presencia me lo apretó, me decía con los ojos desorbitados y mucha angustia, “papi, papi”.
“La tomé en mis brazos, me la llevé al pecho y lo único que vino a  mi mente fue orar el ‘Padre Nuestro’ en voz alta, y lo hice muchas veces. Sentí que había un silencio profundo en la pequeña sala y Dios, por medio de su hijo “Jesús”, la estabilizó. Mi hija dejó de convulsionar y en ese momento mi esposa daba gritos. Le dije que se calmara, que no se desesperara”.
Dice el profesor Luis que pasado el mal rato sintió un escalofrío y una presencia sobrenatural.
“Me atrevo a  decir que fue la presencia más evidente de Jesús en mi vida”.
Sin embargo, a Fiore se le hace un tac y le descubren un edema cerebral. Al principio se creyó que sería un tumor, pero después le diagnosticaron meningitis.
A cuidados intensivos
“Cuando yo escucho esto dije: por lo menos ya se sabe qué es lo que tiene y se puede atacar. Claro, por mi mente no pasó nunca la gravedad de la enfermedad. Yo tenía bien claro que lo más difícil había pasado. La nena entra en un coma inducido en la unidad de cuidados intensivos como a las 7 de la mañana de ese 10 de diciembre.
“Como la entrada  a la UCI es restringida, me fui para la casa y entré a internet y me comuniqué con todos los amigos que pude, los puse al tanto y les pedí que hiciéramos cadena de oración comenzando con el Padre Nuestro. Esto fue un éxito, había cadena de oración alrededor del mundo entero, e incluso en comunidades no católicas; recuerdo a mi prima Yomaira Miranda desde España: mi otra prima Silis Mendoza desde aquí y mi gran amiga Merly Quintana desde Montería.
“Me dijeron, mijo, lea Jeremías 33:3 que dice ‘Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misericordiosas que tú ignoras’. Resalto esto porque fue lo que hice desde el primer instante.
“Al regresar a la clínica, nos tocaba entrar a las 10 a. m. Le dije a mi esposa:  yo entro primero y así fue. Una vez adentro le dije al médico de turno, que era un muchacho muy joven, que si me le podía acercar a mi nena y él me dijo que sí.
“Lo primero que hice fue acercármele al oído y le dije ‘mama, tu y yo sabemos que Jesús está aquí con nosotros. Le decía ¡te amo, te amo, te adoro mucho mamita linda! Jesusito es la clave, mi vida entera.
“Ella intentaba abrir los ojos tratando de manifestar que me estaba escuchando. En ese momento me aborda el médico y me pregunta que si soy el padre de la niña y me dio información de la sintomatología de mi angelito.
“Me habló con mucha crudeza y me dijo que mi hija tenía una enfermedad muy grave que deja secuelas como sordera, parálisis, retardo mental y en muchos casos convulsiones repetitivas, etc., me confirmó la meningitis; además me dijo que su estado era muy crítico y de pronóstico reservado. Solo hay que esperar, dijo.
“Yo le contesté, mijo, no sé si tú crees en lo que te voy a decir: yo siento que mi hija está curada y solo falta un proceso clínico; que Él se encargue de bendecir las manos de todos ustedes para que la obra sea perfecta. Le pedí también que cuando entrara mi esposa, no le hablara tan crudo como me habló, porque serían dos personas en cuidados intensivos.
“El tercer día de cuidados intensivos fui a San Andresito a comprarle un par de zapatos a mi hijo y vi unos para niñas talla 30, que le quedaban a mi nena. Le dije a la muchacha que me los vendiera y ella me dijo: como su nena no está aquí, pruébeselo, si no le quedan bien me los trae. Y yo le dije: mi hija ahora mismo está en cuidados intensivos y yo quiero que el día que le den de alta salga con estos zapaticos puestos. A la muchacha le llamó la atención lo que le dije y me dijo que Dios permita que así sea. Le dije por acá vendré a darle el testimonio”.
72 horas críticas
Pasaron las primeras 72 horas y a Fiorella le volvió a dar fiebre, la cual fue controlada. Viendo a su hija llena de tubos y aparatos, el profesor Luis cumplía puntual la cita para poder ver a su niña los 10 minutos que le permitían en la UCI.
Sin embargo, su fe no desfallecía. Seguía pidiendo oración, pero haciendo la salvedad de que siempre comenzaran la jornada con un Padre Nuestro.
“Cada día nos llenábamos más de fe y mucha fortaleza. A la nena, por su mejoría, le iban quitando los tubos y el día 20 por su gran evolución la sacaron de la UCI y la pasaron a piso, y para sorpresa la ubicaron en la habitación 333, el mismo número del capítulo de Jeremías que tanto nos había fortalecido.
“Estando en dicha habitación yo notaba que mi nena me miraba pero con una mirada muy penetrante como queriéndome decir algo. Le comenté a mi hermano Juan Carlos lo de la mirada,  y con su lenguaje  ella le dijo que había visto a Jesusito, que lo había visto llorando. Esto me llamó mucho la atención y todos los días le preguntaba lo mismo y las respuestas eran las mismas.
“El día 24 de diciembre en horas de la mañana la llevamos en la ambulancia a la Clínica AMI para que le hicieran un electrocardiograma, el médico de turno la examinó completamente durante unos 30 minutos, yo le dije que era Down y que venía de un tratamiento para contrarrestar una meningitis. El se sorprendió y me dijo que su corazoncito estaba perfecto y que para ser Down era excelente; ya que estos niños por lo general sufrían de afecciones cardiacas.

“Cuando el médico terminó, me dijo:  dé el testimonio del milagro que hubo con su nena, porque esa enfermedad es muy peligrosa, y son pocos los que se salvan y quedan bien con lo que la nena tenía.

“Regresamos a la clínica el medio día y para sorpresa los médicos le dieron de alta ese 24 de diciembre a las 5:30 de la tarde. Y mi nenita salió ese día con los zapaticos puestos y de verdad fue la Navidad más hermosa de mi vida. La obra Dios se realizó en forma perfecta”.
Campaña por el Padre Nuestro
Hoy, el profesor Luis dice que siente que su testimonio sobre el poder sanador de rezar el Padre Nuestro tiene que seguir dándolo al mundo entero.
“Estoy contando esto porque desde hace mucho tiempo se me viene revelando que la clave es el Padre Nuestro y yo estoy en mora de predicar y divulgarlo al mundo entero. Por eso le agradezco a El Universal por darme esta oportunidad. Además invito a todos los colombianos a que le demos mucho amor a nuestro prójimo, porque soy un convencido de que en Colombia no hay gente mala, sino gente huérfana de amor y mucho afecto”.

SAN JOSÉ NO ERA HOMOSEXUAL

Actualizado 17 diciembre 2012

La ignorancia, la perversión, el fanatismo, o los corazones huecos y retorcidos, y a veces las mentes dislocadas son muy atrevidos. Es el caso de los lobbies gays que se atreven a colocar en un portal de Belén a dos San José, o a unas Reyes Magas, y no se si a pastores y pastoras de la misma tendencia. Pienso que su frenesí sexual les puede hacer caer muchas veces en una especie de infantilismo provocador.
         Cada uno es, o puede ser, lo que quiera, pero si ellos exigen respeto, que hagan lo mismo con los demás. Si uno quiere llevar una margarita en la oreja, que no pretendan que todos llevemos margaritas.
         Y siempre intentando “meter el dedo en el ojo” a la Iglesia. Para información de unos y otros, aporto aquí el excelente trabajo que publicó el Obispado de Alcalá de Henares, que no tiene desperdicio.
Homosexualidad y Esperanza

(Información y recursos para laicos,
 
religiosos, religiosas, diáconos y sacerdotes)
Como propuesta a la libertad de nuestros lectores, y desde el más exquisito respeto hacia todas las personas, se introduce en este apartado, a la luz del Magisterio de la Iglesia, una primera aproximación al tema de la homosexualidad.

Es capital recordar, actuando en consecuencia, que los hombres y mujeres que experimentan una atracción sexual hacia personas del mismo sexo (AMS) “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta.”(Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358)

La Iglesia Católica enseña en su Magisterio que es necesario distinguir entre las personas que sienten inclinación homosexual, la inclinación homosexual propiamente dicha (objetivamente desordenada)
 y los actos homosexuales (intrínsecamente desordenados); además, en la valoración de las conductas hay que diferenciar los niveles objetivo y subjetivo.

Por otra parte,
 la comprensión e identificación de la orientación sexual de una persona puede cambiar en el transcurso de la vida; es posible la esperanza. 

En este sentido la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (miembros) ha publicado un documento titulado
 «La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar», en el que se insiste en que es necesario acoger y respetar a las personas que sienten atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS), recordando que la Doctrina Católica al respecto habla, desde la verdad, de amor y de esperanza para todos y en particular para quienes más sufren. Los criterios recogidos por los Obispos españoles son de vital importancia para la correcta atención pastoral, de hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo, en los Centros de Orientación Familiar, en las parroquias, movimientos, comunidades y demás realidades eclesiales.
Respecto a este tema, al menos, pueden ser destacados diez elementos fundamentales del Magisterio de la Iglesia Católica que han sido recordados por los Obispos españoles en el citado documento [apartado «4.e» «La esperanza no defrauda» (Rom 5, 5), números 77-81 y notas 66-72], a saber:
Los hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo 
Los hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»:
 Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358.
La particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo 
La particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada»:
 Congregación para la Doctrina de la Fe,Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales (1.X.1986), n. 3.
Los actos sexuales entre personas del mismo sexo
“Apoyándose en la sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados». Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”:
 Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357.
El significado moral del cuerpo y de sus comportamientos
«Una doctrina que separe el acto moral de las dimensiones corpóreas de su ejercicio es contraria a las enseñanzas de la sagrada Escritura y de la Tradición. Tal doctrina hace revivir, bajo nuevas formas, algunos viejos errores combatidos siempre por la Iglesia, porque reducen la persona humana a una libertadespiritual, puramente formal. Esta reducción ignora el significado moral del cuerpo y de sus comportamientos (cf. 1 Co 6, 19). El apóstol Pablo declara excluidos del reino de los cielos a los «impuros, idólatras, adúlteros, afeminados, homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, ultrajadores y rapaces» (cf. 1 Co 6, 9-10). Esta condena —citada por el concilio de Trento 88— enumera como pecados mortales, o prácticas infames, algunos comportamientos específicos cuya voluntaria aceptación impide a los creyentes tener parte en la herencia prometida. En efecto,cuerpo y alma son inseparables: en la persona, en el agente voluntario y en el acto deliberado, están o se pierden juntos»: Beato Juan Pablo, EncíclicaVeritatis Splendor, 49.
Sobre la imputabilidad
“La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal”:Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1860.
Hay esperanza, es posible superar las dificultades personales
Las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidas en la acción pastoral con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales»:
 Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana (29. XII. 1975), n. 8.
Los Obispos y las formas especializadas de atención pastoral con la colaboración de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas
«Los obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el desarrollo de formas especializadas de atención pastoral para las personas homosexuales. Esto podría incluir la colaboración de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de la Iglesia»:
 Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales (1. X. 1986), n. 17.
Importancia de la detección precoz
«Los padres, por su parte, cuando advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y cualificadas para proporcionarles todo el apoyo posible»:
 Pontificio Consejo para la Familia.Sexualidad humana: verdad y significado, n. 104.
Terapia apropiada
«Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado, pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada»:Pontificio Consejo para la Familia. Sexualidad humana: verdad y significado, n. 104.
Sobre la no discriminación
«La “tendencia sexual” no constituye una cualidad comparable con la raza, el origen étnico, etc., respecto a la no discriminación. A diferencia de esas cualidades, la tendencia homosexual es un desorden objetivo (cf. Carta, n. 3) y conlleva una cuestión moral»:
 Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales (23.VII. 1992), n. 10.
Así pues, si alguna persona quiere formarse sobre este tema o desea libremente un cambio o evolución, desde el respeto a todos, pueden entrar en la siguiente dirección: http://www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html

SE HA INAUGURADO EL BELÉN DEL PATIO DEL OBISPADO

Como siempre, muy bonito. Ofrecemos algunas imágenes







LOS NIÑOS DE 2º DE COMUNIÓN CELEBRAN LA NAVIDAD EN LA PARROQUIA

Como final de trimestre, y preparación para la Navidad, hemos tenido una jornada con los padres, y después una convivencia breve con los niños de 2º. Con los padres hemos hablado de la familia. Con los niños hemos cantado Villancicos y ellos han disfrutado de los dulces de Navidad que han traído las madres. Ha resultado una tarde simpática y entrañable. Han quedado todos en venir a las Misa de la Noche Buena a las 7,30 de la tarde.





domingo, 16 de diciembre de 2012

PREPARANDO LA NAVIDAD EN LA PARROQUIA

Los niños y niñas del grupo de Confirmación representaron unas escenas de Navidad el Domingo 3º de Adviento. Sus catequistas los prepararon bien y ellos, con toda ilusión, mostraron el espíritu de la Navidad desempeñando el papel que a cada uno le correspondió. El numeroso público siguió y aplaudió el acto. Al final entregaron unas invitaciones para la Misa de la Noche Buena, que este año se celebrará a las 19,30 para que puedan venir los niños.

Ofrecemos algunas imágenes del acto










martes, 11 de diciembre de 2012

DEL ATEÍSMO A LA FE AL OÍR UN VILLANCICO

Actualizado 9 diciembre 2012
 Desde el ateismo y el dios de los filósofos
Manuel García Morente: Prestigioso catedrático de filosofía públicamente conocido como ateo
El nombre de García Morente es bien conocido en la Universidad española. Era catedrático de Ética en la Universidad de Madrid -entonces, "Universidad Central"-, y una de las figuras más prestigiosas de la filosofía en España. Cuando estalló la guerra en España en julio de 1936, era Decano de su Facultad. Aparentemente, no era una persona con un perfil que diera motivos para temer nada de la República española. Era públicamente conocido como ateo; de hecho, poco después de morir su madre, siendo un adolescente, dejó de ir a la iglesia: ya decía que no creía.
Formado en Francia
Hizo estudios en Francia, y se licenció por la Sorbona, siendo discípulo de Bergson y Levy-Brühl. Filosóficamente, su mayor influencia venía del kantismo, como sucedía en España con muchos de los que habían pasado por la Institución Libre de Enseñanza, algunos de los cuales ocupaban puestos relevantes en la joven República. Era apolítico, y si acaso, sus ideas al respecto podían tener cierta afinidad con las de Ortega y Gasset, con quien le unían bastantes planteamientos y una estrecha amistad. Y sin embargo...
La muerte de su yerno
 Apenas mes y medio de comenzada la guerra se produjo el vuelco. El 28 de agosto de 1936 recibe una llamada telefónica: su yerno había muerto. "Recibí la noticia de su muerte estando yo en la Universidad en el acto de entregar el decanato -del que fui destituido por el Gobierno republicano- a mi sucesor, el señor Besteiro. De mi casa, por teléfono, me comunicaron el fallecimiento de mi yerno. Yo comprendí enseguida que había sido asesinado. Y la impresión que la noticia me produjo fue tal que caí desvanecido al suelo. Cuando volví en mí pedí al señor Besteiro que interpusiera toda su influencia para lograr el rápido y seguro traslado de mi hija y nietos de Toledo a Madrid". Besteiro, que era un caballero, accedió y lo consiguió.
 Lo mataron por ser de la "Adoración Nocturna"
 El "delito" del yerno consistía en pertenecer a la Adoración Nocturna. Siguieron días de miedo, con registros y detenidos entre los vecinos. "En esta situación, el 26 de septiembre, al mes escaso del asesinato de mi yerno, recibí por la mañana temprano el aviso confidencialísimo de que urgía me ausentara de casa, y, si fuera posible, de España, pues se había acordado, por ciertos elementos descontentos de mi gestión en el decanato de la Facultad de Filosofía y Letras, darme la muerte, como era usual entonces". Como suele suceder en las guerras civiles, las rivalidades personales se mezclan con las políticas.
 Huye a París amenazado de muerte
 Tuvo que huir precipitadamente a Barcelona, y de allí a París. Comenzó así un periodo de angustias. "Llegué, pues, a París, sin dinero, y con el alma transida de angustia y de dolor, y además corroída por preocupaciones de índole moral. ¿Había hecho bien en abandonar mi casa y a mis hijas (estaba viudo desde 1923) y ponerme egoístamente a salvo?". Era evidente que no le había quedado otra opción que huir, pero quedaba la duda, un sentimiento de impotencia que nunca había experimentado, y la humillación no sólo de no poder subvenir a las necesidades de los suyos, sino ni siquiera a las propias: tenía que vivir de la generosidad de algunos amigos.
 Desasosiego en París
 "Así, en París -recuerda-, el insomnio fue el estado casi normal de mis noches tristísimas". Cavilaba sobre su familia y su suerte, pero también empezaba a verse de un modo distinto que antes: "también a veces repasaba en la memoria todo el curso de mi vida: veía lo infundada que era la especie de satisfacción modorrosa que sobre mí mismo había estado viviendo; percibía dolorosamente la incurable inquietud e inestabilidad espiritual en que de día en día había ido creciendo mi desasosiego".
 Le ofrecen un trabajo
 No permanecía inactivo. Hizo gestiones para intentar sacar a su familia de España: primero, con la embajada británica; después, con la Cruz Roja. Fallaron. Además, tampoco estaba muy seguro: ¿qué podía ofrecerles si llegaban? En esta situación, llegó un primer golpe de fortuna: se dirigió a él una editorial para que preparara un diccionario español-francés actualizado. Alguien se acordó de él.
 ¿Pero, sería todo un castigo de Dios?
 Con todo, el motivo principal de su angustia seguía inalterado: su familia. La idea de Dios llegó por primera vez a su cabeza: ¿sería un castigo de Dios? "La primera vez que la idea «castigo de Dios» rozo mi mente fue cosa fugaz y transitoria, en la que no paré mientes. Pero por la noche la misma idea reapareció, y esta vez ya con claridad y persistencia tales que hube de prestarle mayor atención. Pero fue para mirarla, por decirlo así, despectivamente y rechazarla con un movimiento de enojo, de orgullo intelectual y de soberbia humana. «No seas idiota», me dije a mí mismo. Y el pensamiento volcó sobre la pobre ideíta, humildita y buena, un montón rápido de representaciones filosóficas, científicas, etc., que la ahogaron en ciernes".
 Reconoce que su vida se configura en buena medida sin su intervención
 De repente, apareció un rayo de esperanza, también inesperado. En una visita a su amigo Ortega y Gasset, encontró en casa de éste un hombre cuyo hijo era secretario de Negrín, por entonces Ministro de Hacienda de la República. Al enterarse de la preocupación de García Morente, se ofreció a hacer gestiones por medio de su hijo. Además de agradecido, el catedrático quedó desconcertado. "Yo me quedé pasmado. El conjunto de lo que me estaba sucediendo tenía caracteres verdaderamente extraños e incomprensibles. Alrededor de mí o, mejor dicho, sobre mí e independientemente de mí, se iba tejiendo, sin la más mínima intervención de mi parte, toda mi vida".
 Se le imponía la idea de la Providencia pero la rechazaba
 Todo lo que intentaba, no salía; todo lo que salía, no lo había intentado ni previsto. "Yo permanecía pasivo por completo e ignorante de todo lo que me sucedía. Se diría que algún poder incógnito, dueño absoluto del acontecer humano, arreglaba sin mí todo lo mío. (...) Por tercera vez la idea de la Providencia se clavó en mi mente. Por tercera vez, empero, la rechacé con terquedad y soberbia. Pero también con un vago sentimiento de angustia y de confusión. Era demasiado evidente que yo, por mí mismo, no podía nada y que todo lo bueno y lo malo que me estaba sucediendo tenía su origen y propulsión en otro poder bien distinto y harto superior. Con todo, me refugiaba en la idea cósmica del determinismo universal, y una vez que se me ocurrió tímidamente el pensamiento de pedir, de pedir a Dios, esto es, de rezar, de orar -que era, sin duda, la actitud más lógica y congruente con todo lo que me estaba sucediendo-, lo rechacé también como necia puerilidad".
 Solo y angustiado en París
 Las gestiones comenzaron dando buenos resultados... pero acabaron en un nuevo punto muerto. En abril de 1937 su familia pudo salir de Madrid... pero no de España. Se instalaron en Barcelona; desde luego, estaban mejor que en Madrid, y tenían parientes que les acogieron. Pero había alguien que no quería que sus hijas y nietas salieran de la España republicana; las veía como rehenes que garantizaban que García Morente no emprendería actividades antirrepublicanas (algo que nunca pasó por su cabeza). Este volvió a derrumbarse: "Yo solo en París, desde el octavo piso de la casa del boulevard Sérurier, estaba obligado a esperar, angustiado, el estallido de los hechos que se concertaban o desconcertaban ellos solos, por sí solos, encima de mi cabeza.
 Esperando sin saber qué
 Aquellas noches fueron atroces. «¿Qué está haciendo de mí -pensaba- Dios, la Providencia, la Naturaleza, el Cosmos, lo que sea?». La impotencia, la ignorancia, una noche sombría en derredor y nada, nada absolutamente, sino esperar la sentencia de los acontecimientos. ¡Esperar! ¿Y cómo esperar sin saber? ¿Qué esperanza es esa esperanza que no sabe lo que espera? Una esperanza que no sabe lo que espera es propiamente... la desesperación".
 Inclinándose a favor de Dios
 En su desesperación, daba vueltas y vueltas a su situación, y al sentido mismo de la vida. "¿Quién es ese algo distinto de mí que hace mi vida en mí y me la regala? Claro está que enseguida se me apareció en la mente la idea de Dios. Pero también enseguida debió asomar en mis labios la sonrisa irónica de la soberbia intelectual. «Vamos -pensé-, Dios, si lo hay, no se cura de otra cosa que de ser. Dejémonos de puerilidades». Y en efecto, realicé el acto interior de rechazar esas que yo llamaba puerilidades. Pero he aquí que las puerilidades insistían en quedarse y se negaban a ser rechazadas". Intentó aplicar el rigor de la filosofía que era su profesión. Pero, para su asombro, su corazón, y poco a poco su cabeza, se iban inclinando a favor de un Dios providente.
 Una Providencia sabia y amable
 "Por una parte, la idea de una providencia divina, que hace nuestra vida y nos la da y atribuye, estaba ya profundamente grabada en mi espíritu. Por otra parte, no podía concebir esa Providencia sino como supremamente inteligente, supremamente activa, fuente de vida, de mi vida y de toda vida, es decir, de todo complejo o sistema de hechos plenos de sentido. Llegado a esta conclusión, experimenté un gran consuelo. Y me quedé estupefacto al considerarlo. «¿Cómo es posible -pensé- que la idea de esa Providencia sabia, poderosa, activa y ordenadora, pero que acaba de asestarme tan terrible golpe, me sea ahora de consuelo?». No lo entendía bien. Pero el hecho era evidentísimo. El hecho era que me sentía más tranquilo, más sereno y reposado. (Mucho tiempo después, leyendo a San Agustín, he descubierto la verdadera clave del enigma en la frase «inquieto está mi corazón hasta que en Ti descansa»)". Pero, ¿por qué esa Providencia parecía tan cruel con él?
 Un Dios para pensar no para rezar
 Ya más tranquilo, "pensaba en Dios; pero siempre en el Dios del deísmo, en el Dios de la pura filosofía, en ese Dios intelectual en el que se piensa, pero al que no se reza. Dios humano, trascendente, inaccesible, puro ser lejanísimo, puro término de la mirada intelectual". Ante un Dios así concebido sólo cabe una postura: la resignación. Lo intentó, pero sintió primero la frialdad, después la rebeldía. "En mi alma se produjo una especie de protesta, y creo, Dios me perdone, que algo así como una blasfemia subió a mi mente. Creo que acusé de cruel, de indiferente, de burlona, de sarcástica a esa Providencia que se complacía en zarandear mi vida, en traerla y llevarla a su antojo inexplicable, en darle y atribuirle acontecimientos y hechos que yo no quería, que yo repudiaba. ¿Qué puedo esperar -pensaba yo- de un Dios que así se complace en jugar conmigo, que me engolosina de esa manera con la inminente perspectiva de la felicidad, para hacerla desaparecer en el momento mismo en que yo iba a tenerla ya entre las manos? (...) No me someto al destino que Dios quiere darme; no quiero nada con Dios, con ese Dios inflexible, cruel, despiadado".
 Por pura rebeldía pensó en el suicidio, pero lo rechazó: nada resolvía con ello
 En ese estado, se le ocurrió pensar en el acto supremo de la rebeldía, en lo que parecía la máxima expresión de libertad frente a ese Dios dueño de nuestros destinos: el suicidio. "Pero tan pronto como me di cuenta de la conclusión a que había llegado, me espanté de mí mismo. No por la idea de suicidio en sí, que ya en otras ocasiones había estado en los ámbitos de mi conciencia, sino más bien por la absoluta ineficacia de un acto así, que a nada conducía, que nada resolvía".
 Estaba en un callejón sin salida. Puso la radio. Música. Primero, César Frank; después, Ravel. Siguió L´enfance de Jésus de Berlioz, bien cantada por un magnífico tenor:
 Finalmente consintió en pensamientos sobre la vida de Jesucristo
 "Algo exquisito, suavísimo, de una delicadeza y ternura tales que nadie puede escucharlo con los ojos secos. (...) Cuando terminó, cerré la radio para no perturbar el estado de deliciosa paz en que esa música me había sumergido. Y por mi mente empezaron a desfilar -sin que yo pudiera ofrecerles resistencia- imágenes de la niñez de Nuestro Señor Jesucristo. Le vi, en la imaginación, caminando de la mano de la Santísima Virgen, o sentado en un banquillo y mirando con grandes ojos atónitos a San José y a María. Seguí representándome otros episodios de la vida del Señor: el perdón que concede a la mujer adúltera, la Magdalena lavando y secando los pies del Salvador, Jesús atado a la columna, el Cirineo ayudando al Señor a llevar la Cruz, las santas mujeres al pie de la Cruz. (...) Y los brazos de Cristo crecían, crecían, y parecían abrazar a toda aquella humanidad doliente y cubrirla con la inmensidad de su amor, y la Cruz subía, subía hasta el cielo y llenaba el ámbito de todo y tras de ella subían muchos, muchos hombres y mujeres y niños; subían todos, ninguno se quedaba atrás; sólo yo, clavado en el suelo, veía desaparecer en lo alto a Cristo, rodeado por el enjambre inacabable de los que subían con Él; sólo yo me veía a mí mismo, en aquel paisaje ya desierto, arrodillado y con los ojos puestos en lo alto y viendo desvanecerse los últimos resplandores de aquella gloria infinita, que se alejaba de mí". Aquello "tuvo un efecto fulminante en mi alma".
 Por fin, quiso rezar de rodillas pero había olvidado el Padrenuestro

En realidad, supuso su conversión. "¿Y qué me había sucedido? Pues que la distancia entre mi pobre humanidad y ese Dios teórico de la filosofía me había resultado infranqueable. Demasiado lejos, demasiado ajeno, demasiado abstracto, demasiado geométrico e inhumano. Pero Cristo, pero Dios hecho hombre, Cristo sufriendo como yo, más que yo, muchísimo más que yo, a ése si que le entiendo y ése sí que me entiende, a ése sí que puedo entregarle fielmente mi voluntad entera, tras de la vida. A ése sí que puedo pedirle, porque sé de cierto que sabe lo que es pedir y sé de cierto que da y dará siempre, puesto que se ha dado entero a nosotros los hombres. ¡A rezar, a rezar! Y puesto de rodillas empecé a balbucir el Padrenuestro. Y ¡horror!, ¡se me había olvidado!".
 Una nueva visión de la vida
 Siguió de rodillas, rezando como podía. Recordó cómo su madre le había enseñado a rezar, reconstruyó el Padrenuestro, y el Avemaría... y de ahí no pudo pasar. "No importaba demasiado; lo cierto era que una inmensa paz se había adueñado de mi alma". Se sentía otro hombre, el "hombre nuevo" del que hablaba San Pablo. Miró por la ventana: vio lo de siempre, Montmartre. Pero los ojos eran nuevos, y vio un significado que no había aparecido antes: ¡Mons Martyrum!, el Monte de los Mártires. Vio los mártires, que aceptaban libremente el supremo sacrificio. "¡Querer libremente lo que Dios quiera! He aquí el ápice supremo de la condición humana. «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo»".
 Para reconstruir sobre nuevas bases
 Las primeras conclusiones, los primeros propósitos, del cristiano Manuel García Morente empezaron a trazarse. "Lo primero que haré mañana será comprarme un libro devoto y algún buen manual de doctrina cristiana. Aprenderé las oraciones; me instruiré lo mejor que pueda en las verdades dogmáticas, procurando recibirlas con la inocencia del niño, es decir, sin discutirlas ni sopesarlas por ahora. Ya tendré tiempo de sobra, cuando mi fe sea sólida y robusta y esté por encima de toda vacilación, para reedificar mi castillo filosófico sobre nuevas bases. Compraré también los Santos Evangelios y una vida de Jesús. ¡Jesús, Jesús! ¡Misericordia! Una figura blanca, una sonrisa, un ademán de amor, de perdón, de universal ternura. ¡Jesús!".
 Una misteriosa presencia de Jesucristo
 Siguió algo extraordinario. Para reforzar la fe recién renacida, Jesucristo quiso tener en él un detalle extraordinario: hacerse presente de un modo misterioso, pero real; de un modo que no se podía percibir por los sentidos, pero se percibía. "Allí estaba él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí. (...) Y no podía caberme la menor duda de que era Él, puesto que le percibía, aunque sin sensaciones. ¿Cómo es esto posible? Yo no lo sé".
 Como Santa Teresa
 Duró un rato que no se podía medir, y terminó, para no volverse a repetir. Lo necesario, y nada más. Años después, encontró algo parecido en la Vida de Santa Teresa.
 Alegría familiar
Al cabo de unos días, cayó el Gobierno en España y, poco tiempo después, pudo reunirse con su familia, en París, y darles la buena noticia de su conversión: ¡gran alegría para una familia en la que él era el único que había carecido de fe!
 Sacerdote
En mayo de 1938 volvió a España, con la intención de realizar los estudios preliminares al sacerdocio. Fue ordenado sacerdote en 1940. 

LA NAVIDAD MAS HERMOSA, GRACIAS AL PADRENUESTRO

Actualizado 11 diciembre 2012
 La Navidad mas hermosa, gracias al Padrenuestro
En una sociedad donde los valores se han perdido y la fe parece desfallecer ante los avatares de la vida, no deja de sorprender que todavía haya seres humanos que quieran proclamar a los cuatro vientos sus vivencias espirituales.

Este es el caso del
 profesor de matemáticas Luis Miranda, quien quiere dar a conocer lo que él llama “Testimonio de mucha fe”, encarnado en su pequeña hija. Fiorella, como él le dice con cariño y amor de padre, es una niña de 7 años con síndrome de Down, quien hoy es testigo vivo de lo que su papá, con los ojos llenos de lágrimas, llama milagro de fe.
La historia del profesor Luis, de Fiore y de toda la familia comienza el primero de diciembre de 2010.
Ese día, dice el profe Luis,
 se despertó con la corazonada de que la Navidad de ese año sería la más hermosa de su vida, aunque nunca se imaginó lo que la vida le deparaba.
El comienzo
Fue el 6 de diciembre cuando comenzaría la pesadilla.
Ese día, Fiore, su hija tan especial, comenzó a exteriorizar fiebre leve y cuadro gripal. Por su misma condición fue llevada a la antigua Clínica Vargas, donde le recetaron medicamentos para enfermedades virales y le dieron de alta.
“El 8 en la noche estaba un poco disgustada y en la mañana nos decidimos llevarla al Centro Médico de la Clínica Temporal del Norte, ya que además de la fiebre nos decía que le dolía la cabeza. Era lo preocupante porque la niña nunca había manifestado sentir dolor de cabeza.
“Una enfermera nos recomendó llevarla a la urgencia de la Clínica Blas de Lezo,  donde la mantuvieron en urgencia hasta las 9 de la noche. Nos la entregaron y la llevamos a casa.  Como a las 10:30 p. m. la regresamos, con el acompañamiento de mi compadre Rafael Vargas y su hija Glenda, ambos médicos, tío y prima de mi nena.
“Ellos estuvieron atentos al caso y estaban preocupados, ya que los niveles de glóbulos blancos se le elevaban poco a poco según los exámenes que le hacían, lo que era una manifestación de que había una infección, sin focalizar.
“Al transcurrir las horas yo le decía a mi compadre que le revisaran la cabecita, ya que ella nunca se había quejado de dolor de cabeza. A las 5:30 a.m. del 10 de diciembre, mi hija convulsiona. Yo estaba a su lado y le tenía la manito agarrada.
“Cuando el monitor del equipo que mi hija tenía instalado comenzó a mostrar señales de alteración, yo llamé a los médicos, pero no les vi ninguna preocupación por lo que estaba sucediendo. Una de ellas dijo: sí, está convulsionando y le pregunté -¿y entonces qué se va hacer? y con voz muy baja dijo, llamemos al intensivista.

“En ese momento he podido ir al pasillo y gritar como un loco que mi hija se estaba muriendo, pero si hacía eso perdía tiempo. Le pedí permiso a las médicos para acercármele a mí angelito, y mi hija me agarró el dedo corazón de mi mano izquierda y sintiendo mi presencia me lo apretó, me decía con los ojos desorbitados y mucha angustia, “papi, papi”.
“La tomé en mis brazos, me la llevé al pecho y lo único que vino a  mi mente fue orar el ‘Padre Nuestro’ en voz alta, y lo hice muchas veces. Sentí que había un silencio profundo en la pequeña sala y Dios, por medio de su hijo “Jesús”, la estabilizó. Mi hija dejó de convulsionar y en ese momento mi esposa daba gritos. Le dije que se calmara, que no se desesperara”.
Dice el profesor Luis que pasado el mal rato sintió un escalofrío y una presencia sobrenatural.
“Me atrevo a  decir que fue la presencia más evidente de Jesús en mi vida”.
Sin embargo, a Fiore se le hace un tac y le descubren un edema cerebral. Al principio se creyó que sería un tumor, pero después le diagnosticaron meningitis.
A cuidados intensivos
“Cuando yo escucho esto dije: por lo menos ya se sabe qué es lo que tiene y se puede atacar. Claro, por mi mente no pasó nunca la gravedad de la enfermedad. Yo tenía bien claro que lo más difícil había pasado. La nena entra en un coma inducido en la unidad de cuidados intensivos como a las 7 de la mañana de ese 10 de diciembre.
“Como la entrada  a la UCI es restringida, me fui para la casa y entré a internet y me comuniqué con todos los amigos que pude, los puse al tanto y les pedí que hiciéramos cadena de oración comenzando con el Padre Nuestro. Esto fue un éxito, había cadena de oración alrededor del mundo entero, e incluso en comunidades no católicas; recuerdo a mi prima Yomaira Miranda desde España: mi otra prima Silis Mendoza desde aquí y mi gran amiga Merly Quintana desde Montería.
“Me dijeron, mijo, lea Jeremías 33:3 que dice ‘Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misericordiosas que tú ignoras’. Resalto esto porque fue lo que hice desde el primer instante.
“Al regresar a la clínica, nos tocaba entrar a las 10 a. m. Le dije a mi esposa:  yo entro primero y así fue. Una vez adentro le dije al médico de turno, que era un muchacho muy joven, que si me le podía acercar a mi nena y él me dijo que sí.
“Lo primero que hice fue acercármele al oído y le dije ‘mama, tu y yo sabemos que Jesús está aquí con nosotros. Le decía ¡te amo, te amo, te adoro mucho mamita linda! Jesusito es la clave, mi vida entera.
“Ella intentaba abrir los ojos tratando de manifestar que me estaba escuchando. En ese momento me aborda el médico y me pregunta que si soy el padre de la niña y me dio información de la sintomatología de mi angelito.
“Me habló con mucha crudeza y me dijo que mi hija tenía una enfermedad muy grave que deja secuelas como sordera, parálisis, retardo mental y en muchos casos convulsiones repetitivas, etc., me confirmó la meningitis; además me dijo que su estado era muy crítico y de pronóstico reservado. Solo hay que esperar, dijo.
“Yo le contesté, mijo, no sé si tú crees en lo que te voy a decir: yo siento que mi hija está curada y solo falta un proceso clínico; que Él se encargue de bendecir las manos de todos ustedes para que la obra sea perfecta. Le pedí también que cuando entrara mi esposa, no le hablara tan crudo como me habló, porque serían dos personas en cuidados intensivos.
“El tercer día de cuidados intensivos fui a San Andresito a comprarle un par de zapatos a mi hijo y vi unos para niñas talla 30, que le quedaban a mi nena. Le dije a la muchacha que me los vendiera y ella me dijo: como su nena no está aquí, pruébeselo, si no le quedan bien me los trae. Y yo le dije: mi hija ahora mismo está en cuidados intensivos y yo quiero que el día que le den de alta salga con estos zapaticos puestos. A la muchacha le llamó la atención lo que le dije y me dijo que Dios permita que así sea. Le dije por acá vendré a darle el testimonio”.
72 horas críticas
Pasaron las primeras 72 horas y a Fiorella le volvió a dar fiebre, la cual fue controlada. Viendo a su hija llena de tubos y aparatos, el profesor Luis cumplía puntual la cita para poder ver a su niña los 10 minutos que le permitían en la UCI.
Sin embargo, su fe no desfallecía. Seguía pidiendo oración, pero haciendo la salvedad de que siempre comenzaran la jornada con un Padre Nuestro.
“Cada día nos llenábamos más de fe y mucha fortaleza. A la nena, por su mejoría, le iban quitando los tubos y el día 20 por su gran evolución la sacaron de la UCI y la pasaron a piso, y para sorpresa la ubicaron en la habitación 333, el mismo número del capítulo de Jeremías que tanto nos había fortalecido.
“Estando en dicha habitación yo notaba que mi nena me miraba pero con una mirada muy penetrante como queriéndome decir algo. Le comenté a mi hermano Juan Carlos lo de la mirada,  y con su lenguaje  ella le dijo que había visto a Jesusito, que lo había visto llorando. Esto me llamó mucho la atención y todos los días le preguntaba lo mismo y las respuestas eran las mismas.
“El día 24 de diciembre en horas de la mañana la llevamos en la ambulancia a la Clínica AMI para que le hicieran un electrocardiograma, el médico de turno la examinó completamente durante unos 30 minutos, yo le dije que era Down y que venía de un tratamiento para contrarrestar una meningitis. El se sorprendió y me dijo que su corazoncito estaba perfecto y que para ser Down era excelente; ya que estos niños por lo general sufrían de afecciones cardiacas.

“Cuando el médico terminó, me dijo:  dé el testimonio del milagro que hubo con su nena, porque esa enfermedad es muy peligrosa, y son pocos los que se salvan y quedan bien con lo que la nena tenía.

“Regresamos a la clínica el medio día y para sorpresa los médicos le dieron de alta ese 24 de diciembre a las 5:30 de la tarde. Y mi nenita salió ese día con los zapaticos puestos y de verdad fue la Navidad más hermosa de mi vida. La obra Dios se realizó en forma perfecta”.
Campaña por el Padre Nuestro
Hoy, el profesor Luis dice que siente que su testimonio sobre el poder sanador de rezar el Padre Nuestro tiene que seguir dándolo al mundo entero.
“Estoy contando esto porque desde hace mucho tiempo se me viene revelando que la clave es el Padre Nuestro y yo estoy en mora de predicar y divulgarlo al mundo entero. Por eso le agradezco a El Universal por darme esta oportunidad. Además invito a todos los colombianos a que le demos mucho amor a nuestro prójimo, porque soy un convencido de que en Colombia no hay gente mala, sino gente huérfana de amor y mucho afecto”.
 Padrenuestro cantado por Montserrat Caballe