sábado, 24 de enero de 2015

Hoja parroquial de los rectores

 Domingo 3º del T.O.  Lecturas:  Jonás 3, 1-5.10; 1 Corintios 7, 29-31;
Marcos 1, 14-20

EVANGELIO
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios. Decía: -Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: -Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
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COMENTARIO

Durante la segunda guerra mundial un pueblecito de Baviera fue destruido por las bombas. La iglesia también quedó reducida a escombros. Entre las ruinas, los vecinos encontraron una imagen de Jesús sin brazos ni piernas. Terminada la guerra reconstruyeron el pueblo y la iglesia. Dudaban entre reconstruir la imagen o dejarla tal como la encontraron. Optaron por dejarla como la encontraron y le pusieron esta inscripción: "Ahora no tengo manos ni pies. A partir de hoy, ustedes serán mis brazos y mis pies para ayudar y curar este mundo roto."
El domingo anterior la Palabra de Dios nos invitaba a seguir estas cuatro consignas:
  • Dejar hablar a Dios.
  • Escucharle a Él.
  • Tener valor para cambiar.
  • Dejarse guiar en las cosas del Espíritu.
Yo creo que ninguno de nosotros podemos vivir con fuerza e ilusión el seguimiento de Jesús si no practicamos estas cuatro consignas.
A veces creemos ser más sabios que la Palabra de Dios y tenemos nuestros propios criterios, nuestro almacén de sabiduría y nos rebelamos contra Dios.
Muchos padres no entienden por qué tiene que existir una catequesis bautismal, de primera comunión o de confirmación. Lo arreglarían todo con celebraciones privadas aunque tuvieran que pagar más.
Y yo les digo, ojalá hermanos, hubiera catequesis, palabra de Dios, comunidad cristiana para todos, para todos los días, para toda la vida..
Como un hombre nunca está hecho del todo, un cristiano nunca se acaba de hacer del todo.
El cristiano no se gradúa. Nunca recibe el diploma de licenciado.
La Palabra de Dios, hoy, nos invita a dar un quinto paso. RESPONDER.
Todos hemos sido llamados pero no todos hemos respondido.Los Ninivitas respondieron.
Los Corintios respondieron al "tiempo es corto". Y Jesús nos dice: "el plazo está vencido. El Reino de Dios está llegando".
El tiempo es ahora, ya. Simón y Andrés, Santiago y Juan "inmediatamente dejaron las redes y siguieron a Jesús".
Dejaron familia, trabajo, amigos... y comenzaron a aprender un nuevo oficio: servidores del Reino de Dios. ¿Fueron los primeros llamados por Jesús? Tal vez sí, tal vez no, Sí fueron los primeros en responder y seguir al nuevo Maestro.
Y toda persona que lea los evangelios leerá estos nombres, nombres que inspiran asombro y confianza, valor y fe, atrevimiento y riesgo, llamada y respuesta, vida y destino, vida y muerte entregadas al servicio de su único Señor.
Estamos reunidos en la iglesia de Los Rectores no sólo para decir: ¡qué hermoso, qué grande es mi Salvador! Estamos aquí para responder a la llamada de Jesús. Ahora están de moda los concursos en televisión. Todos quieren ganar dinero y fama.
Y uno piensa, eso no es para mí. No estoy preparado para responder a semejantes preguntas. Nos alegramos con el nuevo millonario pero, nos decimos, yo no seré nunca ese ganador. En la vida cristiana, muchas veces, tenemos esa misma sensación. Y pensamos en la suerte que tuvieron Andrés, Simón, Juan y Santiago. Sí les tocó el millón pero el millón que otros no quisieron. Muchos son los llamados, pocos los que responden. Así fue en el tiempo de Jesús, el evangelio nos cuenta la historia del joven rico que le dio la espalda. Y así es en nuestro tiempo.

ESTA SEMANA

-       +  El día 28 celebramos la fiesta de Santo Tomás de Aquino, nuestro Patrón. Pero la adelantamos a este domingo para que no pase desapercibida. Tendremos fiesta con los niños al terminar la Misa de 11,30
-       +  El próximo miércoles tenemos CENACULO DE LA DIVINA MISERICORDIA a las 20 h.
-        +  El jueves RETIRO ESPIRITUAL adultos a las 6 de la tarde

-         +  El Sábado próximo, un matrimonio residente en Medjugorje nos dará su testimonio sobre la vida y actividades en aquel Santuario Mariano: 20 h. 

viernes, 23 de enero de 2015

UNA VELA POR NUESTROS HERMANOS PERSEGUIDOS

Este domingo enciende una vela y reza por los cristianos perseguidos: aquí tienes materiales

Actualizado 23 enero 2015
 


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Este domingo enciende una vela y reza por los cristianos perseguidos: aquí tienes materiales
Muchas velas grandes o una vela pequeña - es un gesto que puede acompañar la oración
El ruego del Patriarca católico melquita de Siria,Gregorio III Laham, de encender cada noche una vela como "llama de luz y esperanza por la paz en Siria" será amplificado este domingo a las 21 h. en una acción que se difunde ya por las redes sociales y que simboliza una plegaria.

El Patriarca pidió que los cristianos encendieran cada noche una vela y rezaran por la paz en Siria, Oriente Medio y el mundo. El día 25, fiesta de San Pablo y final de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, muchos podrán sumarse a esta iniciativa en las redes sociales.

Cristianos de todas las confesiones y cualquier persona está invitada a sumarse a la petición del Papa Francisco y del Patriarca Greco-Melquita,rezando por los cristianos perseguidos, los refugiados y los que sufren por confesar la fe.

La web del Opus Dei recoge hoy esta acción y ofrece herramientas para difundirla AQUÍ.

El Patriarca pidió "a todos los fieles de la Iglesia greco-melquita católica del mundo árabe, a los de la diáspora en todo el mundo, a todos los creyentes esparcidos por todas partes, a las organizaciones humanitarias, a las instituciones sociales...encender cada noche una vela y decir una oración por la paz en Siria, Oriente Medio y el mundo".

"Nos estáis ayudando a ayudar a otras personas con el poder de la fe y la caridad", aseguraba, en agosto de 2014 el Patriarca en una entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada. En esa ocasión confesaba: "estamos cansados. A veces perdemos la esperanza. A veces incluso gritamos a Dios. Ahora necesitamos un esfuerzo conjunto para terminar con esta tragedia. Sois nuestra ayuda, lleváis la cruz con nosotros en estos años de tragedia".

El Papa Francisco se refirió en octubre al ecumenismo de la sangre: "Ecumenismo espiritual, rezar juntos y anunciar juntos que Jesús es el Señor, y obrar juntos en ayuda de los pobres, en todas sus pobrezas. Esto se debe hacer, y no olvidar que hoy la sangre de Jesús, derramada por sus numerosos mártires cristianos en diversas partes del mundo, nos interpela y nos impulsa a la unidad. Para los perseguidores, nosotros no estamos divididos, no somos luteranos, ortodoxos, evangélicos, católicos... ¡No! ¡Somos uno! Para los perseguidores, somos cristianos. No les interesa otra cosa. Es el ecumenismo de la sangre que se vive hoy", dijo en un encuentro con los miembros de la Fraternidad Católica de las Comunidades y Asociaciones Carismáticas de Alianza.

EDUCAR EN EL PUDOR: LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA


La adolescencia es una etapa fundamental en la vida de cada persona. Se necesita sentir la libertad y al mismo tiempo se necesita sentirse ligado a los demás. La educación en esta etapa es diferente.

El periodo que va, más o menos, entre los siete y los doce años –cuando ya empiezan a asomarse algunos rasgos de la adolescencia– corresponde a la época más dulce del crecimiento para padres e hijos, sobre todo si previamente la educación ha sido bien llevada. El hijo o la hija ya es capaz de atender por sí solo sus asuntos, pero cuenta mucho con sus padres y les suele confiar todas sus cosas. Hay un verdadero afán de saber, de despejar cualquier incógnita. Y, cuando se utilizan las palabras adecuadas, comprenden muy bien lo que se les transmite.
Esa relativa tranquilidad no debe ser una excusa para descuidar la tarea educativa, pensando quizás que las cosas van bien por sí mismas. Debe ser, en cambio, la época en la que se asientan en la cabeza las ideas y los criterios que configurarán en el futuro su vida. Podría decirse que es el momento de explicarlo todo, incluso adelantándose a lo que se encontrarán más adelante.
Los años dulces
Han llegado los años para explicar a los hijos no ya solamente las manifestaciones del pudor, sino su mismo sentido. Entenderán, por ejemplo, que el vestido no sólo tapa el cuerpo, sino que viste a la persona; que muestra cómo queremos darnos a conocer, que representa el respeto que pedimos y que damos.
A la vez, los hijos deben aprender a administrar su intimidad, de forma que sólo la descubran en la medida adecuada y frente a las personas adecuadas. La prudencia –es la virtud en juego aquí– se adquiere con la rectitud, la experiencia y el buen consejo, y en este aprendizaje los padres tienen mucho que decir. Los pequeños esperan de ellos una relación de confianza, un interés y una guía que les haga sentirse más seguros en este incipiente desarrollo de la personalidad. Ratificando o corrigiendo, según los casos, aprenden qué es lo que se debe confiar, a quién y por qué.
El riesgo que existe a estas edades es que el afán de aprender derive en una curiosidad indiscriminada, a veces indiscreta; y en un deseo de experimentar novedades, también con el propio cuerpo. De ahí la importancia de que los padres atiendan todas las preguntas que se les puedan formular, sin escabullirse ni dejarlas para un futuro incierto, y las contesten de modo adecuado a la sensibilidad de los hijos. Por ejemplo, estas edades son el auténtico momento de la educación afectiva bien entendida. No les mintáis: yo he matado todas las cigüeñas. Decidles que Dios se ha servido de vosotros para que ellos vinieran a la tierra, que son el fruto de vuestro amor, de vuestra entrega, de vuestros sacrificios... Para eso habéis de haceros amigos de los hijos, darles pie para que hablen de sus cosas confiadamente  . En este contexto se transmite el valor del cuerpo humano, y la necesidad de tratarlo con respeto, evitando todo lo que lleve a considerarlo como un objeto, sea de placer, de curiosidad o de juego.
Conviene asimismo adelantarse a los acontecimientos, explicando los cambios corporales y psicológicos que les sobrevendrán con la adolescencia, que así sabrán aceptar con naturalidad cuando llegue el momento. Hay que evitar que rodeen de malicia esta materia, que aprendan algo –que es en sí mismo noble y santo– de una mala confidencia de un amigo o de una amiga  . También aquí debe imperar el sentido positivo. Sin omitir la referencia a los peligros de un ambiente permisivo, que por lo demás los niños suelen percibir ya en edades tempranas, se trata de enfocar la cuestión como una oportunidad de crecimiento para sus almas y sus cuerpos, si saben esforzarse reaccionar positivamente ante los estímulos negativos. El pudor constituirá –ya lo constituye– una efectiva defensa y ayuda para guardar la pureza del corazón.
Los años difíciles

Foto: slightlyeverything
Los años correspondientes al inicio de la adolescencia, y a la adolescencia misma, son, en el tema que nos ocupa, más difíciles para los padres. En primer lugar, porque los hijos se hacen más celosos de su intimidad. A veces adoptan también actitudes contestatarias, que pueden parecer no tener otro motivo que llevar la contraria. Esto puede causar un cierto desconcierto en los padres, que intuyen –con razón– que parte de su intimidad ya no la comparten con ellos, sino con los amigos o amigas. También resultan desconcertantes los cambios de humor: los hijos pasan de momentos en los que exigen que nadie entre en su mundo, a otros en los que reclaman una atención tal vez desproporcionada. Es importante saber detectar estos últimos, y hacer lo posible por escucharles, pues no se puede saber cuándo se presentará la siguiente oportunidad.
Estos deseos de independencia e intimidad no son solo necesarios; son también una nueva oportunidad para fomentar el crecimiento de su personalidad. Los adolescentes tienen especialmente la necesidad de cultivar espacios de intimidad, y deben aprender a mostrarla o reservarla según las circunstancias. La ayuda que los padres les pueden ofrecer en este campo consiste, en gran parte, en saber ganarse su confianza, y saber esperar. Estar disponibles e interesarse por sus cosas, y saber aprovechar esos momentos –siempre los hay– en que los hijos les buscan o en el que las circunstancias exigen una conversación.
La confianza se gana, no se impone. Menos aún se sustituye espiando a los hijos, leyendo sus agendas o diarios, o escuchando de qué hablan con los amigos, o entrando en relación con ellos –usando una identidad falsa– a través de las redes sociales. Aunque algunos padres crean que lo hacen por su bien, entrometerse de ese modo en la intimidad de los hijos es el mejor modo de arruinar la confianza mutua, y en condiciones normales es objetivamente injusto.
Los rasgos enumerados anteriormente tienen como efecto el que los adolescentes se miren mucho a sí mismos, desde todos los puntos de vista, entre los que ocupa un lugar relevante el físico. De ahí hay que deducir que el primer pudor que conviene ayudarles a cuidar se refiere a ellos mismos. Esto sucede tanto con las chicas como con los chicos, aunque en cada caso con matices diferentes. En ellas, la tendencia es de compararse con unos modelos estéticos que aprecian, y sentirse atractivas para el otro sexo. En ellos, domina más el afán de ser vistos como desarrollados y bien constituidos ante sus compañeros, sin que tampoco falte el deseo de ser admirados por las chicas. Gran parte de este narcisismo juvenil se practica sin testigos, pero si se les observa con atención será fácil ver algún síntoma de esta actitud, como por ejemplo cuando ellos no son capaces de resistirse a contemplarse ante algo que refleje su imagen, aunque sea yendo por la calle; o, en las chicas, la obsesiva pregunta acerca de cómo le sienta lo que se ponen.
Pensar que «son cosas de la edad» y que ya se les pasará, para inhibirse, supondría un desenfoque. Son evidentemente cosas de la edad, pero por eso mismo deben ser educadas. La adolescencia es la edad en la que se despiertan los grandes ideales, y estos deben ser fomentados. Los hijos comprenden con relativa facilidad que esos ensimismamientos acaban impidiéndoles ver las necesidades de los demás. Y a partir de ahí, pueden apreciar que el pudor con uno mismo –cuidar el propio cuerpo, pero sin excesos; evitar curiosidades malsanas, etc.– es un requisito para alcanzar el corazón generoso que desean tener.
Modestia y moda

Foto: Carlos Benayas
La adolescencia presenta también nuevas oportunidades educativas en todo lo que se refiere al modo de vivir el pudor frente a los demás, sobre todo en lo referente a modos de tratarse, conversar o vestir. Por diversos factores y de un modo más o menos agresivo según los lugares, el ambiente suele favorecer una excesiva relajación de las costumbres. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, ciertos modos de comportarse no responden a una decisión clara del hijo, o de la hija. Los adolescentes, por mucho que reivindiquen una independencia personal, son en realidad muy gregarios. Ser diferentes a sus amigos o amigas les hace sentirse extraños. No sería raro encontrarse con que ni el chico tiene una predilección por el aspecto de «cuidadoso descuido» de moda, ni la chica se siente cómoda con formas de vestir poco pudorosas… pero el miedo a sufrir un rechazo entre sus iguales les hace querer ir como los demás.
El remedio no está en aislar a los hijos del grupo: necesitan a sus amigos o amigas, también para madurar. Lo que hace falta es enseñar a ir contracorriente. Y hay que saber hacerlo. Si el hijo o la hija se escudan en que todas sus amistades «van así», los padres, en primer lugar, deben explicarles la importancia de valorar su propia personalidad, y ayudarles a que tengan buenas amistades; y, en segundo lugar, deben procurar entablar ellos mismos amistad con los padres de los amigos, para así ponerse de acuerdo en este y en otros asuntos.
En todo caso, no se debe ceder. Cualquier forma de vestir que resulta contraria al pudor o a un elemental buen gusto no debe entrar en el hogar. Los padres deben advertirlo y, cuando llegue el momento, hablar con los hijos, con serenidad, pero con firmeza, y dándoles las razones de su comportamiento. Si durante la infancia convenía que quien explicase estos temas fuera el padre al hijo y la madre a la hija, ahora –en muchas ocasiones– suele ser oportuno que también intervenga el otro. Así, por ejemplo, ante una hija adolescente que no entiende por qué no debe utilizar una ropa que la exhibe demasiado, su padre puede aportar lo que quizás no acaba de comprender: que de esa manera atrae las miradas de los chicos, pero en modo alguno su aprecio.
Como en otros asuntos, padre y madre pueden contar a sus hijos, de una forma prudente, las lecciones que ellos mismos aprendieron cuando ellos eran adolescentes, así como lo que verdaderamente buscaban en la persona con la que pensaban que podrían compartir su vida. Son conversaciones que quizás, en un primer momento, no parezcan tener mucho efecto, pero a la larga lo tienen, y los hijos acaban agradeciéndolas.
Cuando hablamos de la formación en el pudor, la tarea de los padres debe también extenderse, en la medida de sus posibilidades, al entorno en el que se mueven los hijos. Una primera manifestación es la elección de los lugares de vacaciones. En muchos países, las playas en verano son poco aconsejables; incluso cuando se ponen medios para evitar un panorama poco edificante, el clima general es tan descuidado que dificulta el decoro. Análogamente, si se inscribe al hijo a alguna actividad recreativa o en un campamento, sería absurdo no informarse bien de qué medios ponen los organizadores para velar porque el tono humano sea alto.
Otro campo que hay que tener en cuenta es el de los lugares de diversión de los hijos, sobre todo porque la presión del grupo es más fuerte en la adolescencia. Es importante que los padres conozcan los sitios por donde se mueven los jóvenes, y que intenten dar alternativas poniéndose de acuerdo con otros padres. Un tercer lugar lo tienen más a mano: la habitación de los hijos. Es normal que quieran poner elementos decorativos a su gusto, pero esa independencia debe tener un límite, marcado sobre todo por la dignidad de lo que se quiere colocar.
Por lo demás, es lógico que alguna vez los padres encuentren resistencias en los hijos, por la natural tendencia de los adolescentes a querer afirmar su independencia de los padres y los adultos en general, y por su falta de experiencia. Muchas veces una desobediencia –no es posible, ni deseable, controlarlo todo–, lleva consigo una lección, y con ella un escarmiento que hay que saber aprovechar. Cuando sucede una dificultad, no hay que perder la serenidad. Quizás también los padres aprendieron así más de una vez cuando tenían la edad de sus hijos. La acción educativa requiere siempre una gran dosis de paciencia, especialmente en ámbitos como este, en el que los criterios que se les quiere transmitir pueden parecer a los jóvenes exagerados en un primer momento. Ya llegará el tiempo en que los entiendan mejor y los asuman como propios, siempre y cuando no falte la insistencia –con cariño, buen humor y confianza– por parte de unos padres convencidos de que vale la pena educar así.

J. De la Vega 

sábado, 17 de enero de 2015

HOJA PARROQUIAL DE LOS RECTORES
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2º Domingo ordinario. Ciclo b
Escritura: 1 Samuel 3, 3-10.19; 1 Corintios 6,13-15.17-20;
Juan 1, 35-42
EVANGELIO

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: Este es el Cordero de Dios". Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: "¿Qué buscáis"?. Ellos le contestaron: "Rabí (que significa Maestro): ¿dónde vives?". El les dijo: "Venid y lo veréis". Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)". Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: "Tú eres Simón el hijo de Juan, tú te llamarás Cefas (que significa Pedro)".

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COMENTARIO

Una señora decía tener un problema de audición y cada vez que se
reunía con sus amigas tenía que preguntarles de qué hablaban. Un día decidió ir al especialista del oído para hacerse un examen. El doctor le dijo que tenía los medios más modernos pero que iba a usar el medio tradicional. Sacó su reloj del bolsillo y le preguntó si podía oír el tictac del reloj.
Por supuesto, lo oigo muy bien, le contestó.
El doctor se alejó unos siete metros y, de nuevo, le preguntó si seguía oyendo el tictac.
Sí todavía lo puedo oír, contestó.
El doctor salió del despacho y le preguntó: ¿y ahora oye el tictac?
Sí, lejano, pero lo oigo.
El doctor se sentó frente a la señora y le dijo: Su problema no es de audición. Su problema es de escucha. Usted no sabe escuchar.
Dios no te deja mensajes en la grabadora ni te envías faxes ni emails ni sabe el número de tu celular pero Dios sabe tu nombre y te llama por tu nombre. Te dijo un día en tu bautismo: Ricardo, tú eres mi hijo, yo te quiero. Y te lo sigue diciendo también hoy.
Ya sé lo que estás pensando. Yo sí que conozco el canto del grillo y distingo , y distingo el acento aragonés del castellano y reconocería su voz entre miles de voces pero la voz de Dios, eso sí que no. Nunca hemos cruzado palabra.
Dios no habla como yo, pero habla. Dios no llama a la puerta de los apartamentos como yo, pero llama a la puerta de tu corazón.
Y es que Dios no está en la superficie de las cosas, de las palabras o de las miradas, Dios está en la profundidad de tu vida y de tu ser. Ahí has de encontrar su voz, su llamada y su amor. En la profundidad.
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http://www.parroquiaelpilarsoria.es/escuchavozdedios.jpgDios llamó al joven Samuel cuatro veces mientras dormía. Y como no conocía la voz de Dios fue a Elí, el sacerdote, y le dijo: "Aquí estoy, ¿para qué me llamaste? Era la única voz que conocía y quería ponerse a su disposición. Elí le dio esta consigna, si vuelves a ser llamado contesta: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía se cumplía:"
Primera Consigna. Deja hablar a Dios. Dios sí habla y Todo habla de Dios. No ahogues ni apagues la voz de http://www.parroquiaelpilarsoria.es/escuchavozdedios.jpgDios con tus excusas, con tus mentiras, con tus discursos, con tus pecados.
¿Verdad que a veces hablamos y hablamos para impedir que el otro hable? No nos interesa escuchar su versión. Muchas veces nosotros le tapamos a Dios la boca con nuestra palabrería, con nuestro cumplimiento externo, con nuestras oraciones y rutinas religiosas.
No le tapes la boca a Dios. Déjale hablar.

ESTA SEMANA
SEMINARIO DE VIDA EN LA MISERICORDIA
Comenzamos el próximo miercoles día 21 a las 8 de la tarde

Un medio práctico para profundizar en el espíritu de la Divina Misericordia, y tomarse en serio nuestra condición de apóstoles de la Misericordia de Dios

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Estás invitado

jueves, 15 de enero de 2015

SEMINARIO DE VIDA EN LA MISERICORDIA

Una nueva oportunidad de conocer a fondo la espiritualidad y el compromiso de la DIVINA MISERICORDIA en nosotros.

SIETE SEMANAS profundizando en la Palabra de Dios y el Diario de Santa Faustina.

SESIÓN SEMANAL de una hora de duración

COMENZAMOS EN MIÉRCOLES 21 de Enero

LUGAR: Santuario de la Divina Misericordia (Los Rectores-Espinardo, junto al Centro Comercial el Tiro)

HORA: 8 de la tarde.
Traer Biblia y Diario de Santa Faustina.
Información: Tlf. 609932108



sábado, 10 de enero de 2015

LA VIRGEN DE MEDJUGORJE, MARIA REINA DE LA PAZ, VISITA ESTE LUNES, DÍA 12 DE ENERO, NUESTRA PARROQUIA
Programa
6 de la tarde: Recepción de la imagen en el atrio de la iglesia
6,15: Saludo y rezo del Santo Rosario
6,45: Charla
7: Exposición del Santísimo y Adoración
8: Santa Misa
8,45: Consagración a la Virgen y peticiones
9: Despedida

LA VIRGEN NOS ESPERA A TODOS